9.14.2006

La teoría de Darwin es irrazonable, dijo el Papa



Herr Ratzinger lo afirmó ante más de 200.000 fieles. "Bush no es ni puede ser descendiente de King Kong, explicó. Sí quizá un primo tonto y esmirriado", razonó.


REGENSBURG (ANSA).- El papa Benedicto XVI rechazó ayer el uso del nombre de Dios para justificar el odio y el fanatismo y lanzó una severa crítica a la teoría de la evolución de Charles Darwin, que consideró "irrazonable", durante una misa en Baviera, Alemania, en la cuarta jornada de su visita pastoral a ese país.
Ante más de 200.000 fieles, Joseph Ratzinger habló de la relación entre ciencia y religión y afirmó que aquélla no puede explicar el origen del mundo excluyendo el papel de Dios.
En su homilía, sostuvo que desde los tiempos del Iluminismo, en el siglo XVIII, "al menos una parte de la ciencia se empeña con esmero en dar una explicación del mundo en la cual Dios se convierte en algo superfluo", pero al final, dijo, "las cuentas no cierran".
Ratzinger volvió a criticar la teoría de Darwin y rechazó que el hombre y la razón puedan ser "nada más que un azar, resultado de la evolución". Invitó a los católicos a plantearse la pregunta: "¿Qué cosa existe en el origen?", teniendo presente que las "cuentas sobre el hombre, sin Dios, no cierran", así como "las cuentas sobre el mundo, sobre el vasto universo, sin Dios, no cierran".
"Nosotros creemos que en el origen está el Verbo eterno, la razón y no la irracionalidad", sostuvo el Papa. En otra parte de su homilía, dijo: "Hoy que conocemos las patologías y las enfermedades mortales de la religión y de la razón, la destrucción de la imagen de Dios a raíz del odio y del fanatismo, es importante decir con claridad en qué Dios creemos".
Benedicto XVI no nombró ninguna religión, pero hizo referencia a que la violencia no puede ser usada en nombre de Dios. Miles de personas saludaron luego al Pontífice mientras se trasladaba por la ciudad en el papamóvil hasta la Catedral, donde presidió una celebración ecuménica ante representantes de distintas comunidades eclesiásticas. Hoy el Papa Nazi transcurrirá una jornada definida como "privada", para visitar las tumbas de su familia.

A la rusa

Y sí, es sabido que los rusos le entran al vodka como lokos... Pero según la nueva campaña de Smirnoff, cualquiera puede entrarle al vodka y experimentar un sentimiento de liberación interior...

8.07.2006

V de Libertad


Los hermanos Wachowski son unos verdaderos genios, no sólo por tener buen ojo para elegir guiones (recordemos que Matrix dominó la ciencia ficción de los últimos años) sino por tener otro ojo igual de bueno para hacer películas entretenidas, emocionantes y con mucha acción. El guión es originario de un cómic de la década de los 80s, y aunque la película se demoró unos años no puede ser más actual.
La historia de V (de venganza, de victoria, de 5) es la de un ex-conejillo de indias de una dictadura tipo-nazi que jura vengarse. Cuando escapa del laboratorio donde jugaron con él, se desfigura en medio de un incendio. O sea que es una mezcla del fantasma de la ópera, de Wolwerine de XMEN y de El Conde de Montecristo.
Pero sin embargo decide usar la máscara de Guy Fawkes, un revolucionario inglés que el 5 de noviembre de 1605 quiso volar por los aires el parlamento para instalar un rey católico y terminar con la opresión protestante. V desata una serie de atentados para abrir la cabeza del pueblo inglés, que demasiado ocupado tomando té y jugando bridge ha permitido que todas los derechos humanos fueran pisoteados como hierva en primavera, y en eso se topa con la joven Natalie Portman, a quien abre la cabeza a las ideas. Las ideas - dice V - no pueden morir. Son a prueba de balas.
"Remember remember the 5th of november", clama V, y luego da una clara lección. "No es el pueblo el que debe temer al gobierno, sino el gobierno quien debe temerle a su pueblo". Es, sin dudas, lo que yo quisiera para mi país. Un pueblo activo, demandante, que no se conforma con promesas y que pide hechos y transparencia so pena de que caigan las cabezas de ladrones y corruptos.
V, sin embargo, muestra la otra cara del mal manejo político: el que está acompañado del terror. Es una película durísima para todos aquellos que se ponen mal cada 24 de marzo. Es un hermoso homenaje de esperanza a todos los que viven en países oprimidos, donde los gobernantes justifican con mentiras como el terrorismo musulmán la muerte y la destrucción de seres humanos y la prohibición a los pueblos de una autodeterminación. Como Estados Unidos. Como Inglaterra.

7.19.2006

12 años después


Amia


No es fácil crecer en el centro. Porque los centros son donde las cosas más se sienten, casi siempre. Un dolor tiene un centro, dicen los comerciales de analgésicos. Una bomba tiene un núcleo, dicen en la escuela. Un barrio también tiene un centro, y el 18 de julio de 1994 el centro del mío voló a la mierda.

Veamos: hoy hace 12 años que voló la AMIA. ¿Qué hacía yo entonces? Hace 12 años yo sentía la misma aversión que ahora por salir de la cálida cama para empezar una gélida mañana invernal. Me acurrucaba en un acolchado de Los Cazafantasmas y miraba una tele equipada con una consola de videojuegos Sega Mega Drive que me entretenía largas horas. Era un chico de clase media en los divertidos noventas, ni más ni menos. Disfrutaba desde la cama las vacaciones de invierno, sin extrañar para nada el colegio de curas al que asistía.

El ventanal del 10mo piso "D" donde vivíamos daba a un contrafrente vacío: sólo 2 edificios más en toda la manzana habían crecido más de 4 ó 5 pisos. Allí, desde mi palco presidencial, se podía ver El Once en todo su esplendor. Desde casa quedaba a mis pies la manzana de Sarmiento, Uriburu, Corrientes y Junín; más allá se podía llegar a ver casi hasta el Abasto.

Pocos minutos antes de las 10 de ese 18 de julio, mi cuarto tembló. Un buuuuuuuuum terrible, como si se cayera el cielo. Mi edificio entero se sacudió, y con mi abuela nos miramos sin entender nada. Al principio me asusté. Cuando todo quedó en silencio, me asusté más.

Unos segundos bastaron para que los dos pensemos "otra vez", y que nos asomemos al ventanal. Segundos más tarde, ni siquiera minutos, sirenas. Miles, millones. Muchas más de las que uno eligiría oír.

Enseguida pusimos las noticias, y al poco tiempo me enteré que existía un lugar llamado "Amia" y que quedaba a pocas cuadras de casa, y que ya no estaba más.

El día transcurrió extraño, como esos días en que algo definitivo pasa, pero no te pasa a vos. A la tarde bajé con mi mamá a comprar, al mercado ya inexistente, ya un estacionamiento, de la calle Sarmiento, junto a Hebraica. Pude ver las primeras reacciones. La gente que no pertenecía a la colectividad atacaba abiertamente a los judíos del barrio, como si no fueran vecinos los que habían muerto. Las familias católicas - que representaban casi la totalidad de mis relaciones sociales - criticaban abiertamente la política exterior de Israel y los conflictos internacionales que generaba en lugares tan remotos como Balvanera y Retiro. Por supuesto que los comentarios no se hacían desde lo político, sino desde la xenofobia.

Los días siguientes al atentado fueron de miedo. Un "problema judío", como insistían en calificarlo amigos y familiares, había metido miedo en todo en barrio, por lo cual más que nunca era un barrio judío donde nosotros, los otros, teníamos la mala suerte de vivir, estudiar y trabajar. Durante un tiempo dejamos de sentir al queridísimo Once, la porteña Balvanera, como algo nuestro. Era de ellos, por sus bombas y sus problemas.

Hasta los recorridos para ir hasta la escuela habían cambiado: ahora los caminos eran largos para evitar escuelas y mutuales semitas, clubes y centros culturales. La división era total: algunas veredas sólo eran transitadas por quienes asistían a las instituciones. Muchos se animaban a ir por una cuadra con concreto que crecía de la vereda, pero siempre iban de la vereda de enfrente, como si eso sirviera de algo en medio del infierno.

Incluso recuerdo la especulación - completamente arbitraria - que se hacía sobre las propiedades: de nada servía comprar un departamento, por barato que fuese, frente a un club judío como Hebraica porque iba a explotar tarde o temprano, como si las bombas de tiempo ya estuviesen plantadas y contando los segundos. La gente decía "no compres en ese edificio, porque cualquier día de estos explota el de enfrente". Y en más de un caso expresiones así habrán sido enunciadas con deseo.

El barrio estuvo sumido en esa paz reflexiba por un par de años. Pero hubo un día en que todo volvió a la normalidad. Todo fue pasando, porque nadie puede ponerse paranóico con camionetas Traffic en un barrio que vive de la carga y descarga de productos chinos. Además, con la llegada del Mossad se terminó el problema. Esos nenes musculosos y con auricular llegados de Israel daban más seguridad que la policía. Las señoras “goim” al principio los miraban como si fueran el enemigo, pero los muchachos supieron ganarse el respeto de todos los vecinos al intervenir en conflictos delictivos de distinta índole. Llegó un momento en que la vigilancia en las instituciones de la colectividad era tan fuerte y el sentimiento de seguridad tan pobre, que la gente quería vivir o tener el local cerca, a media cuadra en lo posible, para que su vida esté vigilada. Puedo decirlo: en 19 años, a un amigo que tiene comercio en Uriburu y Sarmiento – en diagonal a Hebraica- jamás le robaron.

Pasados los años, y una vez superado el miedo, traté de comprender el por qué del atentado.

Mucha gente se explica que la AMIA voló por la guerra abierta entre el mundo árabe e Israel por el territorio palestino, pero en la mayoría de los casos las represalias son allá, en Oriente Medio, a nivel local y a una escala pequeña. Los ataques contra colectivos son incomparables con un atentado como el de la AMIA. Chicos que se inmolan en Gaza o Tel Aviv, cosas así. O sea: sin grandes posibilidades operacionales, a nivel local, sin apoyo de instituciones foráneas a la causa. Esos golpes son planificados en un sótano, ejecutados a lo bonzo. Por eso vale preguntarse si un atentado tan importante no podría responder a alguna represalia distinta a la intifada, lejana a la guerra de las piedras que tan bien mostró Jorge Lanata. Vale la pena preguntarse, al menos, qué sentido tenía golpear Buenos Aires, si lo que los palestinos quieren es recuperar Palestina, valga la redundancia.

Es muy curioso que a 12 años, nadie pregunte el porqué, más allá de que todos denuncian la conexión local, de la iraní, del testigo C, de Galeano, de Menem, de Ribelli... ¿Por qué alguien querría volar un edificio del Once, en Buenos Aires? ¿Qué conseguían en Palestina volando los buenos aires por los aires?


¿Por qué pusieron una bomba en la AMIA?


Según Juan Salinas, un periodista que trabajó en el tema AMIA-Embajada durante más de 10 años y que escribió el libro "AMIA: quiénes son los culpables y por qué están sueltos", el atentado no era contra la AMIA, sino contra la DAIA que funcionaba en el mismo edificio. En otro de sus libros llamado "Narcos, banqueros y criminales", Salinas revela cuál sería - según sus estimaciones - el móvil más creíble para ejecutar semejante matanza. Rubén Beraja se habría quedado con un vuelto en un proceso de lavado de dinero proveniente del tráfico de armas, así como se quedó con los fondos del Banco Mayo y demás estafas que este señor ejecutó tranquilamente. Por eso habrían volado la AMIA: para cobrarse en sangre una deuda contraída cuando la banca israelí lavaba dinero sucio.


¿Cómo pusieron la bomba en la AMIA?


Aparentemente, no en camioneta. La única testigo que ve la camioneta era enfermera de la Policía Federal, y según reconoció en su declaración, fue a declarar porque la Fuerza se lo pidió. Ella dice haber visto una camioneta beige con volante a la derecha, somo si de London se tratase. O sea que no ve 3 monos arriba de un burro. De 10 comerciantes de la cuadra de la AMIA que estaban mirando a la calle en ese momento, ninguno recuerda la camioneta. Pero coinciden con otros 200 testigos que allí había un volquete, y que algún tipo de remodelación se estaba haciendo en la mutual. Sin embargo nadie investigó por ese lado, porque eso sería reconocer que las defensas fallaron o que el golpe vino de adentro, que las bombas podrían haber entrado al edificio en bolsas de materiales. Tampoco nadie reconoce que la investigación fue forzada para dar gato por liebre cuando la liebre era coja y podía ser atrapada con facilidad.


¿Por qué nadie investigó esto?


Simple: porque la DAIA tendría que reconocer que lavaba dinero proveniente de negocios turbios.


¿Por qué entonces el menemismo lo encubrió?


Porque el menemismo era la otra parte del lavado de guita negra, sino socio de los que comerciaban drogas o armas. Por ende, socio de la DAIA - ni que hablar de gente como Al Kassar - en negocios turbios, como lo hizo también en otros casos.


Comprenderlo




Lejos de encontrarme en la situación de hace 12 años, hoy siento una gran tristeza al ver a la comunidad judía argentina perdida entre el llanto y la incapacidad de buscar al causante de la tragedia puertas adentro. Una comunidad tan fuerte, tan luchadora y que tanto hizo por el barrio desde lo cultural, lo económico y lo social – que básicamente hicieron el barrio - hoy se encuentra ante la imposibilidad de ver entre sus miembros a los responsables del cruel atentado. Piden justicia, pero también piden que no cambie la idea que ya quedó marcada a fuego de quién lo hizo, de qué forma y por qué. Piden justicia, pero siguen buscando las causas en Irán y en la sucursal riojana, Anillaco.

El centro de la ciudad es más seguro, o al menos tiene más miedo. Por suerte, la xenofobia cedió paso a la tolerancia. Los vecinos del Once se podían dar el lujo de no tolerar, pero ya no. Es un barrio mundial, como pocos.

Digamos que el foco del dolor persiste. Digamos que los chicos rudos del Mossad son un analgésico potente.

Algo no cambia: la intolerancia de parte de los vecinos judíos hacia cualquier posición distinta a la oficial. Camioneta, razones de siempre, Ribelli, Telleldín, Galeano, Menem. Quien se anime a sugerir que la bomba fue plantada como vendetta por alguna actividad ilegal llevada a cabo desde ahí es calificado inmediatamente de xenófobo, cuando lo que se quiere evitar es justamente esa reacción. Es feo perder la conciencia de vecindad, porque es el estrato de organización más inmediato que tenemos después de la familia.


Hoy, el Once tiene otros rencores, igualmente estúpidos. La discriminación contra los inmigrantes peruanos, por ejemplo. Por eso invito a quien haya llegado hasta aquí, a probar el seviche de La Rica Vicky, en Av. Corrientes, frente al Abasto.


7.10.2006

Remeras

Y sí, hay que decirlo. La última moda impensada es la de usar remeras con slogans simpáticos o graciosos. Al carajo con esas remeras con palabras en italiano, es estúpido usarlas. Fue realmente ingeniosa, sin embargo, la parodia a la empresa A+. Pueden conseguirse acá, y a excepción de las del mundial, algunas como la que reza "No sé italiano" están muy buenas.

Ahora a lo nuestro: algunos modelos de remeras que se ven por aquí y allá están realmente buenas. Veamos, pues.


"No soy una perra. Soy LA perra!"
Esa es la actitud, sin duda. Podríamos comprarle una a Luciana Salazar, pero necesitaríamos toda la tela del Once.











"Desearía que fueran cerebros"
Y yo, que fueran míos.












"No todo es chato en Florida!"
Se podría hacer una parecida con Santiago del Estero y la única santiagueña hermosa conocida: Pamela David.
(Nota: santiagueñas con ansias de ser descubiertas dejen el mail)










"El tamaño importa"
No me acusen de baboso, ustedes piensan lo mismo.











"¿Querés chupar?"
¿Hace falta responder?














"Comprame cosas y me portaré mejor"

Por fin aclaramos los tantos.

7.09.2006

Otro alter ego

Según el amigo Juan Pablo, especialista en modelos 93 para acá, asegura que me parezco a John Bonham, el groso baterista de Led Zeppelin.

Él, que sabe tanto, opina sobre esto y me parece bien. Ahora, algunas cosas nunca se sabrán.


Circulen circulen! Aquí no ha pasado nada señores! Ni pasará...

7.08.2006

Documental: el futuro del morfi amenaza el apetito


Estoy viendo un documental nunca-antes-visto en Argentina. Lo bajé de Internet para consumo personal, y el DVD virgen en el cual lo grabé pesa menos de 3 gramos, así que no me jodan. Defiendo mi posición: el documental toma como tema algo que como ser humano con necesidades alimentarias me interesa y me cónpete. Además, lo compraría si pudiera, pero no lo envían a los países pasando la frontera con Mexico, frijolero.

Se llama "The Future of Food" y muestra cómo se está destruyendo la actividad agrícola por el avance indiscriminado de los productos transgénicos. Uno dirá "Y, es lógico", pero entonces estaría dando por válido algo que está lejos de ser verdad: que los productos transgénicos son para bien.
Gracias a la manipulación genética de las especies vegetales, empresas como Monsanto han logrado "agregarle" valor a algo que existe desde siempre. Así, han logrado registrar más de 11 mil especies de vegetales, como maiz, soja y arvejas.
También por este motivo se extinguen las distintas variedades de papas, que aunque no lo crea son muchas y de distintos sabores. Ahora entiendo por qué las de McDonalds son tan feas: seguro que deben ser transgénicas. Para más información: vean Super Size Me.
Ustedes dirán que es fácil, que no se les compran las semillas y chau. No: algo tan salvaje como la manipulación genética puede desatar olas de evolución inesperada en periodos breves de tiempo. Las especies manipuladas, una vez "liberadas" al campo, se mezclan con las tradicionales. De a poco, en muchas partes del mundo se están perdiendo las especies "naturales" y son más los efectos secundarios de las especies manipuladas, que generalmente son lanzadas al mercado sin controles y pasando sobres bajo la mesa de las agencias de control.
El caso de Monsanto es muy especial: desde el ministro de Defensa norteamericano Donald Rumsfeld hasta la jefa del organismo encargado de controlar, todos formaron o forman parte de Monsanto o de alguna subsidiaria de la misma. Cosas del capitalismo salvaje, vio?
Por cierto, en el documental pueden verse casos de gente que muere por las porquerías que le ponen en la góndola. Y también se puede ver la contraparte de la agricultura inteligente: la cultura agri, la tradición que los aztecas que ya mezclaban las especies de maíz hace siglos, pero que le dejaban lo difícil a la naturaleza, sin meter manos ni microscopios.
También muestra casos ridículos pero preocupantes, de farmers que perdieron demandas de Monsanto porque tenían especies registradas creciendo en sus campos, que en la mayoría de los casos no habían sido plantadas por ellos, sino que habían sido llevadas hasta allí por el viento o por los pajaritos. Miles de granjeros en todo el territorio americano están sufriendo demandas de Monsanto porque crecen en sus tierras semillas registradas, propiedad del gigante monopólico.
Por otra parte, un acierto del film es que muestra la alternativa, mucho mejor para la sociedad y la economía, desde mi punto de vista.
Pueden ver un adelanto del film acá.
También pueden ver por ahí, dado que en algunas páginas de torrents, como Torrent Spy, uno puede llegar a encontrar la película. Aclaro un dato importante: sólo está en inglés, ni subtítulos ni nada. Si igualmente quieren bajarla, encaren la espera, y alimenten a la chancha Banda, para que labure y baje, nomás.

7.05.2006

Día de perros en el Malba


Si viven en Buenos Aires, pueden salir por la ventana y ver lo que digo. Un día de perros, che. Jornada hecha para la siesta y la fiaca, y Dios sabe que para poco más.

Decidimos ir al Malba, a ver "Animated Life", la parte humilde de la obra de Roy Lichtenstein, o mejor dicho la parte que no está en manos privadísimas y que puede dar con las paredes de un museíllo tercermundista.

Dijo un viejo optimista: "Algunas pinturas del hombre son muy agradables. Algunas de las pibas que dibuja dan gusto de lo lindas y lo "pop", fijese. Me recuerdan a las chicas Divito. Quién diría que la popular historieta llegaría a conocer los grandes salones del arte moderno, no? Adiós joven". Un chico a su lado le dijo "Vamos Abu". El hombre saludó tocándose la boina, y se fue.

Lichtenstein tiene un estilo particular que me gusta mucho. El contraste entre el negro y el blanco, o entre el negro y los colores primarios le permite crear imágenes casi serigráficas, como esténciles enmarcados. Los colores, las sombras y las luces son duras, como si la vida fuera un dibujo.

Otra particularidad que me encanta es la capacidad de darle una expresión increíblemente real a sus chicas. Y otra parte de su obra que me agrada son aquellos desnudos de una chica con otra de fondo, en algunos casos difícil de percibir. Es como un lesbianismo juguetón en un comic de Patoruzito.

En la tienda del Malba, de todo para el payaso. Pero para la ocasión se suman a la oferta un gran libro de Roy con un repaso de la muestra a $65, libretitas con chicas asustadas a $14, y lo que yo me compré: un lápiz de mierda que dice Roy Lichtenstein / Dibujos / Animated Life / Vida Animada, pero que es la única constancia de que estuve allí esta tarde de perros, porque los miércoles la entrada es gratarola, como el agua del bebedero de la heladería.

7.03.2006

Será dura, sin duda


A media lectura de Más dura será la caída, ese libro que comenté la semana pasada, debo confesar que lo encuentro buenísimo. Todavía no sé si genial, o si el desarrollo y el fin me encontrarán maravillado. Pero está realmente muy bueno.
¿La trama?
Un periodista deportivo neoyorkino especializado en box tiene que inventarle fama de pegador a un gigante de 2,30 mts llegado a la Gran Manzana desde Mendoza, Argentina. Y todo para que un mafioso de los guantes (algo así como un Tito Lecture malo y garca) se llene los bolsillo de pasta, y el manager y el gigante se vuelvan a la Argentina de Perón sin un puto peso partido al medio. Obviamente, esa mala puesta en práctica de la profesión de periodista produce en Eddie (tal el nombre del protagonista, supongo que devenido de Edward o Eduardo) un montón de conflictos que lo hacen recapacitar sobre su propia pelea, la de su vida.
Realmente recomendable: Budd Schulberg es un gran estilista, que aunque no escapa de algunas convenciones de la prosa americana de esa época (el estilo directo, la narración en primera persona, los gags, etc) demuestra poseer lo que mucha gente nunca tuvo ni tendrá: una mente fresca, ojos abiertos y un gran sentido de la realidad.
La foto de la tapa es de la edición de EDitorial Alba, que como ya conté en el post anterior está a 30 pesos en la Librería Norte, Av Las Heras 2225, Capital.

Cook book existe

Cook`s Book existe, sí señor. Es un libro de cocina editado por The New York Times, y viene bárbaro para compararlo con los librillos baratos que publican los grandes diarios argentinos. Y eso que buenos maestros del arte de comer no faltan: faltan ganas de publicar libros gordos.
En cambio, cada vez imprimen más publicidades que adjuntan al diario como se pegan los bichos a la parrilla del coche.
Una lástima.

6.29.2006

La ruta de las ratas

Habiendo terminado la op. cit. de James Cain, y sin encontrarme en la esquina del sueño, manotié de mi mesa de luz otro libro. A mis manos cayó "La conexión alemana: lavado de dinero nazi en la Argentina", de la periodista germana Gaby Weber.


El libro es, desde el vamos, una continuación o casi un apéndice de la investigación que esta periodista llegó valientemente adelante, para demostrar que la Mercedes-Benz en la Argentina fue una de las principales responsables de la desaparición y muerte de sus trabajadores y de la expropiación de sus hijos.

Además, Weber realizó un documental, llamado Milagros no hay, que relata cómo la Mercedes Benz Argentina secuestró a sus trabajadores luego de una huelga del SMATA.
El libro, si bien no pasé de su primer capítulo, está bien escrito y mejor investigado, aunque no termina de definir el tema puntual de la investigación, como sí lo hiciera Jorge Camarasa con su Puerto Seguro.

6.28.2006

De piñas y pungas - Dos libros dos al buche

Lamento reconocer que tengo una enfermedad por comprar, pero me pone contento que sea comprar libros.

Ayer, leyendo la biografía de Humprey Bogart, me llamó la atención el título en español de su última película. Más dura será la caída, del inglés The harder they fall, es la historia de un periodista de boxeo que retrata el complicado mundo de las piñas. Según críticos que han leído la novela original que da lugar al guión, podría ser la historia de Budd Schulberg, el autor. Budd es también autor de la novela inspirada en la vida de Scott Fitzgerald, El Desencantado. Muchos hablaban de este autor como uno de los más afilados y lo ponían en la línea de Chandler. Supuse que valdría la pena buscarlo.

En la librería Norte me lo consiguen, y ya lo dejé pago. Me dijeron que, por ser una oferta, cuesta 30 pesos en lugar de los 109 que reclama la editorial española que tiene los derechos. Cosas del mercado literario argentino post devaluación.
Así que lo espero con ansias.

Por otra parte, caminaba por la calle Junín y me detuve a presenciar la nueva vidriera de la librería Romano, que luego de vagar entre Lavalle y Ayacucho se mudó - al parecer definitivamente - a la calle Junín y Sarmiento.

En su vidriera - caray! - un libro de memorias policiales escrito nada más y nada menos que por el maestro Fray Mocho, gran valor de las letras lunfardas. "Memorias de un vigilante" estaba medio derruído, pero me importó 3 (tres) carajos. $4 es lo que vale. Vale, valía y voló, voló, cual palomita en la tormenta.

6.27.2006

Cambio antibióticos por novelas policiales

Espero que el médico no enfurezca si lee esto, pero ayer gasté en dos novelas policiales un dinero que tenía reservado para remedios. Pero no me arrepiento; sé que no he perdido en mi elección.

Claro que estos libros no son títulos menores. El primero es El cartero llama dos veces, de James Cain, novela breve pero fuerte que fue llevada al cine en dos ocaciones: en 1946, con Lara Turner en el papel de Cora, y en 1981, con el implacable Jack Nicholson en el papel de Frank.
El segundo libro es el primero que publicó Raymond Chandler, primer profeta de la religión del policial negro. En palabras de Paco Ignacio Taibo II en una entrevista que dio a Ana Salgado para el Abc Cultural, en 2000: "Una novela negra es aquella que tiene en su corazón un hecho criminal y que genera una investigación. Lo que ocurre es que una buena novela negra investiga algo más que quién mató o quién cometió el delito, investiga a la sociedad en la que los hechos se producen. Empieza contando un crimen, y termina contando cómo es esa sociedad".

El sueño eterno, aunque la traducción del original The big sleep no resulta demasiado fiel, es todo un hito del género, pues en él nace el gran Phillip Marlowe, que luego de muchas aventuras a 25 dólares la hora, moriría en la máquina de escribir del gran Osvaldo Soriano.

Me quedaré, entonces, leyendo estos libros que me ponen muy contento. Quedaré, quizás, como el maestro Joaquín en uno de sus sonetos:

"Pegado al transistor, no sea que radie

la guerra de los mundos y el cartero

llame dos veces y no le habra nadie."

6.21.2006

Misterioso pelado maléfico

Es domingo a la noche, y el pelado trabaja. Hace un frío de perros, y el palado se esconde en el sótano de la Biblioteca Nacional para analizar planos, hacer bocetos y escribir notas en un cuaderno que, al dejar el edificio, esconderá entre sus ropas sospechoso.
Voy a decir lo que pienso, para eso publico un blog, no?
Creo que el pelado, ahí metido en esa vizcachera de concreto, está planeando el fin del mundo. Sí, como Pinky. Es más: no será Pinky devenido en pelado miserable? No lo sé, pero mientras lo observo (¿sabe que estoy allí, con mi cámara, aterrado?) no paro de pensar que si alguien está metido en el sótano de la Biblioteca Nacional un frío domingo a la noche, seguro que algo malo está planeando.

Posibles planes maléficos y también malignos del Pelado:

1. Intoxicación masiva del agua corriente de Buenos Aires con Fernet Ottone: el pelado tiraría residuos tóxicos y/o agentes químicos letales, como el Anthrax y el Fernet Ottone, en las tomas de agua que Aguas Argentinas tiene instaladas en medio del Río de la Plata. Si bien es difícil calcular los efectos del Anthrax esparcido por las canillas a la población, sí se puede predecir qué haría una cantidad considerable de Ottone entre los porteños. Antes que nada, las canillas empezarían a desintegrarse. Luego los tubos digestivos de quienes tomen agua de la canilla y los dientes de quienes no se los laven con agua mineral. Quienes se laven la cabeza en el labatorio de la cocina no sobrevivirán el enjuague. Quienes jueguen al carnaval con pomos y pistolas de agua serán condenados por portación de agentes químicos nocivos.

2.Robo masivo de identidades: el Pelado asassino pondría sus roñosas manos sobre la base de datos de hinchas de Boca. Luego reproduciría documentos de identidad usando la foto de los archivos del club, y se pasearía por la calle usando un gorrito azul y amarillo, diciendo "soy Juan Perez" o "José Ordóñez", etc. Cerraría todo comentario al grito de "Dale Bo". Sus falsas identidades serían imposibles de probar de esa forma.

3. Asesinato en masa de giles: el Pelado estaría planeado la forma de emitir el último hit de la banda Supermerk-2 , llamado "Dejame pasar o te bajo", y que ha producido muerte cerebral apenas pasada la intro. Haría sonar una gran cantidad de celulares, y cunado sus dueños atiendan se detendrán a escuchar sin entender que pasa. Caerían descerebrados en menos de 30 segundos.

4.Producirle la calvicie a todos los varones de la ciudad: el Pelado, completamente resentido de su condición, haría llover un compuesto similar al Minoxidil, pero de propiedades inversas, que dejaría pelados a todos los hombres en cuestión de horas. Hordas de dolapes lucharían por un poco de compañía de mujeres que, completamente desalentadas por la falta de variedad entre las cabelleras posibles, se juntarían entre ellas disparando la cantidad de lesbianas en la ciudad. El pelado, por fin, podría ser un dios de la comunidad gay. Pelado picarón.

Siempre estuvo cerca




Las chicas de Rosario viven preocupadas.

Se acoquetan, se embadurnan, se colorean, y todo para que nadie se entere que aquella máxima...

Las petisas culonas lo mueven de tal manera que resulte menos cuadrado al ojo humano, para que un mirón distraído confunda aquel paquete de yerba con un duraznito recién cortado de la planta.

Las flacas larguiruchas rellenan el corpiño con lo que pueden, y sacan pecho como el Juampi Sorín bajando a tierra un pase de media cancha. Algunas, incluso, engañan durante años a sus pretendientes, que caminan airosos por la peatonal Córdoba creyendo que sus futuras esposas realmente tienen 90 y pico bajo el sweater.

Las gorditas... qué decir de las gorditas! Antes que nada, han quedado en esa forma por darle sin asco a los Carlitos, maravillosa versión del sángüich tostado. Ellas son muchas y copan la ciudad, y son atrevidas, tanto que escandalizan al varón desprevenido mostrando pechuga fláxida, llueva, truene o relampaguée. Las gorditas son lanzadas, piolas, simpáticas. Prefieren los asados a la orilla del río y las pastas de la nona a salir a trotas mirando el Paraná.

Sin embargo, hay que entenderlas. Todas tienen un gran peso en las espaldas. Cada visitante las mira con ojos redondos, buscando entre su ordinaria existencia la belleza de varias sirenas juntas. Los porteños que andan de paso las increpan con la mirada, buscando una justificación para todas las veces que olleron decir que ellas eran las más lindas del mundo, y sin embargo...

Cada tanto la regla falla, y un brutal minón deja a los huevones paralizados. Pero eso ocurre con la misma frecuencia que en Buenos Aires, o Córdoba (capiiital), o Mendoza. Pero es uno, y entre el minón - que parece de fantasía - y las hordas de feúchas preocupadas, existe el ancho del río de diferencia. Y entre la diferencia no se ven, tampoco, muchachas medianamente lindas, esas que creemos bonitas a su manera, distintas pero parecidas, y que - optimistas - creemos que podemos encarar con suerte.

Oh, no. No son las rosarinas todo eso que decían. O será que todas las rosarinas sirenescas caminan por la Avenida Santa Fe de Buenos Aires (ahí sí que se oye el canto...), y se han mimetizado con las bellas porteñas, mientras nosotros pensamos "Pucha, qué minas que hay en este pueblo".