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9.27.2007

No peques más: llegó el porno cristiano

Aunque no lo crean, esta es una traducción al español de un texto en serio, publicado en un sitio llamado Sexoencristo.com.


No se pierdan los próximos capítulos que llevan los ilustrativos nombres de: El Sexo Oral y la Voluntad de Dios, Masturbación:Un regalo de Dios, Los Tríos (Y no de los que cantan) y la Voluntad de Dios, Sexo con el Puño y la Voluntad de Dios.


Guía para el correcto Porno Cristiano


Muchas personas se preguntan acerca de la pornografía ¿Es aceptable para los buenos cristianos ver entretenimiento para adultos? Para responder a esa pregunta, debemos considerar que, dependiendo de las circunstancias, el sexo puede ser un acto donde el cuerpo y el alma se pierden a traves de la lujuria y el relajamiento de los sentidos, o bien puede ser una celebración de la sexualidad como regalo de dios que engrandece el cuerpo y el espíritu de ambos participantes. Dicho de otra manera, la pornografía puede ser degradante o puede ser una acción que vista apropiadamente, puede mejorar las relaciones sexuales de los creyentes.

Con lo anterior podemos afirmar entonces que, si existe buena pornografía, por lo que demandamos a la industria de entretenimiento para adultos que invierta en producir lo que en adelante llamaremos “Pornografía Cristiana”. Que debera incluir y apegarse a las siguientes normas:


1.- Debe mostrar solo parejas casadas. Esto significa que los actores de una producción Porno Cristiana deben ser marido y mujer, dentro y fuera de la pantalla.

2.- Debe proyectar sexo en el contexto de un matrimonio cristiano. Todas sus acciones, comportamiento y lenguaje deben demostrar su cristiandad y deben tener al matrimonio como eje central de su fe. Eso se puede lograr de varias maneras, con escenas mostrando a la pareja rezando juntos, estudiando la Biblia, colaborando en su iglesia y en general tratándose con amor cristiano aun fuera de su dormitorio.

3.- Debe ser instructivo. Debe educar a los esposos creyentes en la manera de obtener mayor placer sexual, intimidad y acercamiento en sus relaciones. Esto se logra dramatizando varias técnicas sexuales y posiciones que las parejas pueden aprender a incorporar a sus rutinas amorosas. En pantalla los actores deberan mostrar técnicas correctas y actitudes sexuales apropiadas, siendo respetuosos y tratando al cuerpo de su compañero como el regalo de dios que es.

4.- Nada de sexo extramarital. Los esposos de una producción Porno Cristiana nunca deberan tener relaciones adúlteras, a menos que también se muestre el castigo por su pecado (Dicho castigo puede ser distinto al ordenado por las Escrituras, por ejemplo ser apredreados hasta la muerte)

5.- Debe ser motivador e inspirador. El Porno Cristiano debe tener sobre todo un mensaje positivo, mostrando y enalteciendo valores como la comunión, la familia, la fe, la honestidad, la caridad, etc. Debe mostrar que el gozo de la vida sexual es el fruto de vivir en el camino de la rectitud.

6.- Sin groserías. Cualquier exclamación de placer es aceptable, mientras sea un sonido natural al hacer el amor. El Porno Cristiano no debe contener profanaciones o juramentos. Esta de más decir que los actores no deberan usar el nombre de dios en vano.

El propósito del Porno Cristiano no es proveer material para las fantasías de individuos que lo usan para su propia gratificación. Independientemente de que la masturbación en si misma no es mala, el Porno Cristiano se usa para enriquecer las relaciones sexuales entre creyentes. Por ejemplo en el caso de que un hombre necesite ser mejor instruido sobre como satisfacer a su esposa oralmente, o si una mujer necesita ayuda en cuanto a su sexualidad para ser mas abierta a los deseos de su marido.


9.19.2007

Comunicado de Mercedes-Benz


El presidente de DaimlarChrysler Argentina se reunió con el Presidente de la Nación, la Senadora Cristina Fernández, el Ministro de Economía y el Ministro de Planificación para informar la conclusión de la inversión realizada de 52 millones de dólares y la decisión de la Casa Matriz de implementar el tercer turno de trabajo en su planta industrial, lo cual implicará un aumento de la producción del 30 % y un incrementando de la mano de obra ocupada en en el transcurso del presente año en 980 nuevos empleos.-

También se dispuso denunciar al Secretario General de SMATA, José Rodríguez, por su directa implicación en la desaparición de 14 delegados de la fábrica durante la última dictadura. La denuncia es la consecuencia de las abrumadoras pruebas aportadas por historiadores y periodistas alemanes sobre la dictadura militar de 1976, y la represión dentro de la Planta de Mercedez Benza Argentina. Entre 1976 y 1977, fueron detenidos y desaparecidos 14 dirigentes y activistas sindicales de la fábrica; la burocracia del Smata y el mismísimo Rodríguez estuvieron involucrados directamente.

En la audiencia mantenida en la Casa Rosada con el Presidente de la Nación, Dr. Nestor Kirchner, la Senadora Nacional Cristina Fernández de Kirchner, el Ministro de Economía, Lic. Roque Fernández y el Ministro de Planificación Julio De Vicio, el Sr. Matías Bart, Presidente de DaimlarChrysler Argentina, anunció que la automotriz alemana como muestra de la confianza en el desarrollo del país ha constituido a la filial argentina
como un centro competitivo en la fabricación del vehículo utilitario Sprinter.

Se recordó, además, que la filial argentina fue la primera sucursal instalada fuera de Alemania en el año 1951, en el marco de lavado de dinero de capitales fugados del régimen nazi. Se recordó también la importancia que tuvo para este proceso el fallecido empresario peronista, Jorge Antonio, cuyo hijo sigue implicado en la compañía y en el negocio de los langostinos blancos.

La filial argentina de la automotriz alemana ha tenido una nueva muestra de confianza de la Casa Matriz.- En efecto, incrementará la producción en Argentina de 26.000 a 34.000 unidades por año lo cual implica que a partir del próximo 1° de Octubre adicionará un tercer turno de producción, y en consecuencia el Centro Industrial Juan Manuel Fangio de Virrey del Pino producirá las 24 hs. del día.-

En base a éste aumento de la producción se incrementará el personal ocupado por DaimlerChrysler Argentina en 980 colaboradores. La empresa se comprometió a no atormentar a los delegados sindicales ni robar sus hijos en caso de ser éstos secuestrados por las fuerzas de seguridad.

9.18.2007

En una conferencia de prensa del senador John Kerry, un estudiante hace una pregunta incómoda y la policía lo picanea

Estados Unidos de Norte América. La tierra de las oportunidades. De las libertades. De la democracia bipartidista. Tierra de la picana para las preguntas molestas.

Sino vean lo que le pasó a Andrew Meyers, 21, estudiante de telecomunicaciones de Florida. El senador John Kerry estaba dando una conferencia en la Universidad de ese estado de la ciudad de Gainesville, exponiendo su careta de "progre" ante un auditorio lleno de jóvenes que también se consideran a sí mismos progres por ir a escuchar a Kerry, y no a Bush.

Meyers pidió la palabra y empezó por recomendarle al orador un libro escrito por el periodista independiente Greg Palast, llamado Loquero Armado ("Armed Madhouse"), en el cual Palast no sólo asegura que las elecciones de 1999 que dieron a Bush por ganador sobre Al Gore fueron un fraude, sino que también que las de 2004, en las que Bush tuvo la "yelección" y Kerry asumió la derrota, fueron arregladas, y que el candidato demócrata debería haber ganado por varias cabezas.

Acto seguido, comentó esta afirmación del periodista, a lo que Kerry contestó que había leído el libro y que estaba al tanto de su contenido. Entonces vino la pregunta. Palabras más o menos, Meyers preguntó: ¿Cómo concibió que le robaran la elección en sus narices? ¿Por qué usted no pide un juicio para George Bush?¿Es cierto que usted es miembro, igual que Bush, de una sociedad secreta?" Se refería a Skull & Bones (Craneos y Huesos también conocida como La Hermandad de La Muerte), una sociedad secreta centenaria a la que asisten algunos egresados de la Universidad de Yale, una de las más prestigiosas de EEUU.

En ese momento de la pregunta, al joven Meyers le cortaron el micrófono. Acto seguido, lo agarraron de los brazos cuatro policías, mientras él gritaba "No puedo creerlo, me van a arrestar, yo no hice nada". Los gritos del joven Meyers ya en manos de la ley, decían: "Por favor, yo no hice nada, por Dios, tiene una picana, por favor, no me picanee, yo qué hice, Aayy, ayyyy, por favor, por favor".

Se supo después que la picana usada por los policías da descargas de 50 mil voltios. A Meyers lo llevaron a la comisaría más cercana, y lo largaron a la mañana siguiente. La fiscal de la zona está evaluando levantar cargos contra el estudiante por resistencia a la autoridad y destrucción de la paz, que podrían llevarlo 5 años a la cárcel del estado. Vale recordar que Florida es el terruño del otro Bush, Jeb, hermano mayor de George.

Según Associated Press, Kerry dijo al respecto: "Lo que sea que haya pasado, los policías tuvieron una razón, tomaron una decisión porque creyeron que había que hacer algo. Entonces es un asunto policial, no un asunto mío". También dijo que quiso responderle, pero que la policía ya se lo había llevado, y que no se percató del uso de la picana eléctrica hasta que se fue de la charla, a pesar de los gritos de Meyers que llenaban el aire del salón.

7.13.2007

Entrevista rescatada a Tomás Eloy Martínez

Clarín Domingo 03 de mayo de 1998

"Me interesa la zona enfermiza de la política"

Por JORGE HALPERIN. De la Redacción de Clarín

Una tarde de principios de los 70, cuando ya era una gran firma del periodismo argentino, caminaba por la Gran Vía con José López Rega, le escuchaba confesiones increíbles y llevaba, molesto, una bolsita con todos los libros del "brujo", especialmente dedicados. Cuando pudo, se deshizo de la absurda bolsa arrojándola al río Manzanares. Tiempo después lamentaría ese gesto, que lo privó de parte del universo esotérico de López Rega. Después de todo, Tomás Eloy Martínez ha escrito algunos de sus mejores libros, entre ellos "La novela de Perón" y "Santa Evita", buceando en los rincones más oscuros y pesadillescos de la política. Esta semana, el escritor y periodista estuvo en Buenos Aires dictando un curso de periodismo narrativo en la fundación Freedom Forum y presentando en la Feria del Libro la reedición de su libro "Lugar común, la muerte".

La política, que a veces parece tan mediocre, a usted le aportó una materia de sueños y pesadillas para sus narraciones. -En realidad, la política no me interesaba en absoluto hasta que visité por primera vez a Perón en Puerta de Hierro, en 1966. Yo estaba en España preparando una nota sobre los 30 años de la Guerra Civil. En ese momento, me llamaron de Primera Plana y me dijeron que, como Arturo Illia acababa de ser derrocado, yo debía conseguir la palabra de Perón para una edición especial. Lo busqué de mil maneras y, finalmente, a través de Jorge Antonio, pude entrevistarlo durante tres horas.

¿Qué le pareció? -Bueno, en ese momento era un político en el ocaso, porque parecía condenado a no regresar. Fíjese la materia viva y lo circular que tiene la política, que, pocos años después, asistiríamos al retorno. Pero entonces vi todos los matices de la condición humana en la política: falsedades, hipocresía, ficciones, invenciones, buenos y malos deseos, obsecuencias y esoterismo. Primero, Perón se pronunció a favor del golpe y, 15 días después, en contra. Ya se hablaba de las ceremonias esotéricas. Entonces, esa zona oscura de la política me fascinó narrativamente.

¿Por qué hoy no puede existir una revista inteligente y tan bien escrita como Primera Plana? -¿Por qué no hay en la Argentina algo como la revista norteamericana The New Yorker, donde tienen grandes reportajes y textos en los que han nacido escritores como Truman Capote, J. D. Salinger o Thomas Pynchon? Revistas como ésa y como Vanity fair, que ganan mucha plata y que lee la gente común de los Estados Unidos, donde, sin embargo, el público es menos sofisticado intelectualmente que en la Argentina. Primera Plana no tenía una gran tirada, pero marcaba el lenguaje de los otros medios y tenía una poderosa influencia. Creo que la razón de fondo, entre nosotros, es que los empresarios subestiman a los lectores y tienen miedo de invertir.

¿Por qué se reedita hoy un libro como "Lugar común, la muerte"? -Bueno, se cumplen 20 años de la primera edición, que está agotada. En este momento hay un apogeo del periodismo narrativo, que es como un cruce de periodismo y literatura. Y esos textos que escribí al cabo de muchos años siguen la línea que después aparecería en otros libros, como "La novela de Perón" y "Santa Evita".

¿Y por qué el tema de la muerte? -Es que son textos que escribí en distintos momentos, pero en los que se enlazan los temas de la muerte o la decadencia. Por ejemplo, el primero fue sobre Ezequiel Martínez Estrada, que escribí en 1964. Ese gran intelectual de los años 30 lanzaba horribles invectivas contra Frondizi, es decir, contra el presidente intelectual, acusándolo de causar la ruina del país. Luego vinieron los años del exilio y del duelo -1978, 1979-, en que sentíamos a la Argentina envuelta en una niebla de muerte. En varios de los textos del libro hay figuras al borde de la muerte, como los años finales de Rosas y de Perón.

Precisamente, lo que impresiona de los capítulos sobre Rosas y Perón es que usted muestra a esos dos hombres poderosos humillándose o en un estado de extrema fragilidad. -Fíjese que Perón se suponía omnipotente y lo sabía, y de pronto se aferró a una persona como López Rega, que era como el otro nombre de la ignorancia. Lo que yo relato allí me fue contado por el propio López Rega caminando desde la oficina que él tenía en la Gran Vía, de Madrid, hasta el Palacio de Oriente. Lo que no está contado en el texto es que los libros que escribió y me regaló, y que yo llevaba en una bolsita, los tiré a las aguas del río Manzanares. Tiempo después, cuando quise reconstruir el personaje, me arrepentí de haberlos tirado.

El recurso de saber callar

¿Cómo obtuvo confesiones tan íntimas de hombres como López Rega o Perón mismo, que estaban a años luz de sus ideas? -Precisamente, hoy lo dije en el taller de periodismo narrativo que estoy dictando. ¿Sabe cuál es la única cualidad que le permite conseguir eso? El saber callar. Si el interlocutor siente que usted está escuchándolo y, por otro lado, él tiene un ego gigantesco, ese ego no tolera el silencio. Entonces aparecen las confesiones más profundas.

Así y todo, esos hombres sabían perfectamente que usted no pensaba como ellos. ¿Qué los llevaba a sincerarse? -Yo no tenía nada que ver con ellos. Pero hay dos cosas que uno debe medir: el tiempo histórico en que esa confesión se produce y el papel que quien confiesa quiere asumir en la historia. De tal modo, el personaje está tratando de componer dentro del periodista una imagen superlativa; y para uno, en cambio, es una imagen desconcertante.

Y aparecen las desmesuras... -Por ejemplo, cuando López Rega me dice: "Yo soy capaz de leer los sueños de Perón", está tratando de decirme: "Sin mí, Perón no podría volver". Quiere darme una imagen magnificada. Por otro lado, no hay que olvidar que era el año 1972, cuando lo que se llamó "operativo retorno" (de Perón) aún estaba muy indefinido. Todavía no habían llevado a Madrid el cadáver de Eva Perón. De modo que las confesiones se ligan a eso. Tal vez, seis meses más tarde no me hubiera dicho nada de eso y seis meses antes, tampoco. O sea, las confesiones tienen que ver con el ego del personaje y con la oportunidad.

En el caso de Perón era el retorno, pero también, seguramente, la cercanía de la muerte. -Fue así. En el libro fueron los casos de Martínez Estrada, de Perón y de dos o tres más. La cercanía de la muerte es un momento en que a los seres humanos les importa muy poco lo que se piense de sus confesiones. Ya no tienen nada que perder... o tienen todo para perder. Porque, quizá, su monumento histórico está ahí, a un paso. Son momentos de iluminación. Por ejemplo, a Saint John Perse lo vi por casualidad dos meses antes de que muriera. Entonces, narré la impresión de su desaparición. El texto apareció en La Opinión y yo narraba cómo el personaje va desapareciendo delante de los ojos del periodista. Y el lector lo creyó, porque es la subjetividad del periodista la que trabaja pero, al mismo tiempo, tiene que ver con lo que el personaje va diciendo.

El periodismo escrito tiene la enorme ventaja sobre la televisión y la radio de que el periodista aporta un plus de rica información basada en sus impresiones. -La palabra es reconstrucción de la realidad. Yo ejemplifico esta diferencia con el dato de que, al día siguiente en que hemos visto un partido de fútbol o un match de básquet por televisión, necesitamos leer la crónica en el diario, buscando que nos confirmen lo que hemos visto y que nos aporten cosas que se nos escaparon o que no fueron captadas por la radio o la televisión.

Vale decir que, junto con los datos objetivos, la subjetividad bien empleada es una poderosa herramienta de información. -Tanto es así que diarios que lideran el periodismo mundial, como The New York Times, están oponiendo un periodismo narrativo a la competencia de los medios electrónicos. Todos los días presentan en la primera página tres o cuatro noticias desarrolladas con la forma de grandes crónicas y que, en realidad, no son exactamente noticias. Por ejemplo, recuerdo ahora que hace una semana apareció un texto acerca de lo que sucedió con los sobrevivientes de la tragedia de Waco, Texas, y de qué modo esta gente sigue pensando que David Koresh -el gurú que murió en el incendio- era un santo. O sea que la verdadera noticia es cómo se construye un mito colectivo. Eso, que no tiene ninguna información de último momento, ocupó la primera página del diario.

"Noticia" significa "nueva información". Y la realidad revienta de novedades que no están anunciadas por las fuentes habituales y que hay que bucear. -Yo creo que la repetición de la noticia tal como la dan la televisión y la radio o la provee Internet, esa reproducción mecánica de la realidad, está condenada a desaparecer de los diarios. No pueden luchar contra la instantaneidad.

¿De qué demanda del público estamos hablando, entonces? -De la fe en que la inteligencia y la honestidad del periodista al que estamos leyendo puedan brindarnos una visión personal -y por lo tanto no objetiva, es cierto- pero real y profunda de los hechos. Y que esa mirada es tanto o más verdadera porque busca todos los ángulos, incluso los más oscuros.

Del periodismo argentino han partido dos vertientes de escritura que llega a los libros. Una de ellas, que ha tenido grandes ejemplos mundiales en los textos de García Márquez y de Truman Capote, y en la que usted se incluye, enlaza la información con la literatura. Hacen periodismo que es, a la vez, literatura. La otra vertiente es la del libro que tiene como vedette absoluta a la información. Y las dos variantes han traído algunos de los libros más leídos de los últimos años. -Muchos de estos últimos tienen valor de documentos. Otros son meramente de coyuntura y tienen vida breve. Pero cuando el lenguaje trasciende la coyuntura, logran perdurar. El ejemplo máximo es "Una excursión a los indios ranqueles", de Lucio V. Mansilla, que narra episodios de una expedición militar pero que alcanza una dimensión literaria y perdura. El "Facundo", de Sarmiento, es otro caso. Fue escrito como un panfleto político, como lo fue "Amalia", hecho con la forma de novela pero pensado como denuncia política. Y las "Aguafuertes" de Arlt. Son literatura.

Hoy está de moda entre nosotros una suerte de ficción histórica que proviene de autores que no tienen formación literaria ni histórica. ¿Cuál es su juicio al respecto? -Yo no creo en lo que se llama ficción histórica. Creo que hay literatura y no literatura. Alguna literatura usa a la historia como pretexto. Hay ficciones nacionales que se preocupan por trazar el destino del país y en las cuales los personajes históricos son un pretexto.

En su caso, la política es su materia literaria. ¿Tanto le interesa hoy? -Lo que me interesa es la zona enfermiza de la política.


6.27.2007

ARREPENTIDO SE ESCRIBE CON K


Sergio Acevedo era un K total. Era tan amigo del Presidente Nestor Kirchner, que cuando éste llegó a la presidencia de la Nación lo nombró Jefe de la Secretaría de Inteligencia del Estado, el cargo más "pesado" a la hora de repartir cargos. Acevedo conoció así todos los secretos de su amigo, desde las infidelidades de la Primera Dama hasta la verdad sobre los fondos de Santa Cruz en el exterior, que fueron embolsados en una cuenta a nombre del Presidente. Pero Kirchner no temió, porque Sergio era de confianza.

En 2005 Kirchner decidió que su amigo Acevedo tenía un destino más importante, y por eso lo puso en la carrera para gobernador de su provincia, Santa Cruz.

Acevedo fue gobernador de Santa Cruz hasta que hizo algo imperdonable en la política K. Acevedo quiso tomar decisiones por sí mismo. Desde Buenos Aires, Kirchner lo sacó de su puesto de Gobernador como quien se saca una media y se pone otra. En su lugar digitó a Carlos Sancho, que tampoco duró mucho y tuvo que irse, también a dedo, cuando las protestas docentes en la provincia feudal fueron demasiado fuertes como para que no salte algún fusible.

Acevedo no dijo nunca nada a la prensa, y se retiró de la escena pública. Volvió a la docencia.

Ayer, cansado de ver cómo su ex amigo hace mierda los recursos del país, Acevedo se puso frente a las cámaras y denunció que Kirchner maneja de manera fraudulenta los permisos de extracción de petróleo. Estas irregularidades ya habían sido denunciadas en el documental de la Revista Noticias, "Serás lo que has sido", una suerte de biografía de Néstor Kirchner.

Acevedo se refirió al petróleo como una muestra de que el manejo del poder hecho por Kirchner es netamente corrupto.

“Estamos ante la misma matriz económica de Menem, pero peor, porque se está profundizando con la entrega de recursos a perpetuidad y con mecanismos alejados de la ley, en la cual sólo tres empresas privadas salen beneficiadas”

" No se puede denostar los '90 desde un atril y después profundizar las mismas políticas que se hicieron en los '90 en materia de hidrocarburos. Esto es la profundización del menemismo. Tratan el petróleo como si fuera caramelo y no como lo que es, un recurso estratégico, un bien social”

“La responsabilidad política, la decisión de que así sea, la tomó el Presidente. Fue él quien negoció con Pan American. (...) No hay dudas de que Julio De Vido ha formado parte de este negociado”

"Lamentablemente parece que el camino que se ha tomado atenta directamente contra las posibilidades de que haya empleo, de que haya industria, de que se preserve el medio ambiente, de que nuestra gente tenga un horizonte de trabajo, de posibilidades y que renovemos nuestros activos energéticos por fuentes renovables y no contaminantes"

Para leer una nota de Jorge Lanata referida al otorgamiento de pozos petroleros, puede hacer click acá.


A continuación, la nota de La Nación.

Del ex gobernador de Santa Cruz
Acevedo acusó a De Vido de un "negociado" con el petróleo
LANACION.com | Política | Miércoles 27 de junio de 2007

La influencia de Perón en el Rock Nacional

6.07.2007

INFORMACION PARA EL CUARTO OSCURO

1) Quien era presidente de SEVEL cuando se descubrió
que evadia impuestos en 1993?

Mauricio

2) Quien fue procesado en 2001 por ese contrabando de
autopartes?

Mauricio

3) A quién se le ocurrió el impuesto docente (la famosa oblea docente), se encargaba de su distribución y se quedaba con el 10% de todo lo recaudado?

Mauricio

4) Quién era vicepresidente de la empresa dueña de correo argentino meses antes de que éste quebrara y se descubriera su deuda millonaria con el Estado (y posteriormente debiera ser re-estatizado) ?

Mauricio

5) Quién construyó los palcos en La Bombonera sin llamar a licitación y haciéndolos mediante una de sus empresas?

Mauricio

6) Quién tiene un pasivo de 75 millones de pesos en Boca y debe inventar ingresos inexistentes para que el balance no arroje déficit?

Mauricio

7) Quién no cumple con los requisitos que establece la Constitución de la Ciudad en materia de INCOMPATIBILIDADES para ser Jefe de Gobierno?

Mauricio

AQUI ALGUNOS DE LOS CASOS UN POCO MÁS DESARROLLADOS:

Sevel: Según la DGI, la empresa de los Macri evadió unos 55 millones de pesos del 93 al 95 durante la presidencia de Mauricio Macri en la empresa. En 1993 Sevel de Argentina exportaba autopartes a Sevel Uruguay, lo que le permitía cobrar reintegros por exportaciones. Pero, a su vez, esas piezas, eran ensambladas allí y luego importadas a la Argentina en forma de automóviles terminados.

De este modo, Sevel cobraba reembolsos por exportaciones y realizaba las importaciones con un
arancel diferencial del 2 por ciento. Así, se beneficiaba con el sistema de importación compensada a partir de los automotores exportados. Tras comparar números de chasis y de motor de 1300
vehículos, se determinó que las mismas partes que salían de la Argentina a su vez eran reingresadas en el país, luego de ser compradas y vendidas por Sevel Uruguay y Drago SA, supuestamente controladas por Sevel.

Un cálculo aproximado realizado por los investigadores concluyó que el monto de lo percibido como reintegro sólo en 1993 asciende a unos 7.000.000 de pesos. Se estima que estas exportaciones continuaron hasta 1995.


Los jueces que absolvieron a los Macri:

Mauricio fue embargado por 4,9 millones de pesos pero posteriormente la corte menemista (Moliné, Vazquez, Nazareno…) con la famosa “mayoría automática” declaró inocentes a los Macri
rechazando la apelación de la causa a pesar de no tener argumentos para hacerlo.
Ante las sospechas de corrupción y por su dudoso desempeño estos jueces sufrieron juicio político y renunciaron o fueron destituidos (caso Moliné) en 2003. El dudoso desempeño en la causa Sevel fue uno de los cargos que se les imputaron.


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El Grupo Macri (Socma), del cual Mauricio fue vicepresidente hasta el 2003, con el Banco Galicia
como socio minoritario, se adjudicó en 1997 la privatización del servicio postal, en una de las
últimas operaciones que consumó el menemismo. Esto hicieron:

En aquel momento se logró la concesión por 30 años con la promesa de pagarle al Estado un canon semestral de 51,6 millones de pesos/dólares. Sin embargo, en 1999 dejó de abonarlo. Si hay un contrato firmado hay que cumplirlo. Correo Argentina SA había entrado en concurso
preventivo en septiembre de 2001, cuando debía $ 900 millones.

La deuda del Grupo Macri con el Estado es de 659 millones de dólares (en el 1 a 1), hoy alrededor de 1.977.100.000 de pesos argentinos (según el 3 a 1 actual) y sin tener en cuenta los intereses.

Se despidió empleados en forma masiva (10.000) que fueron indemnizados. Pero después, el Grupo Macri pretendió que se computaran estas indemnizaciones por despido como inversiones de la empresa. ¿Inversión en que?

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En el año de su despedida, a Macri no le dan los números. El ultimo balance de 2006 arroja un pasivo de 75 millones. Además el balance no da déficit gracias a que se sumaron ingresos que son inexistentes.
Esto resulta curioso si retomamos las palabras de Macri en 2004 (antes de la venta de Tevez por 18 millones de dólares) que “Boca Juniors tenía cubierto su presupuesto por los próximos tres años”. Recordemos que después de eso se vendió a Gago por 22 millones de dólares y a otros jugadores como por ejemplo Insua, Bilos, Abbondanzieri, Alvarez, Rusculleda, etc. En
2006. En el caso de Insua fue a 5 millones de dólares también en el 2006, a pesar de que éste no se quería ser transferido.

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¿Usted sabía?... que no cumple con los requisitos que establece la
Constitución de la Ciudad en materia de INCOMPATIBILIDADES ya que la función de Jefe de Gobierno es incompatible con: ser propietario, directivo, gerente, patrocinante o desempeñar cualquier otra función rectora de asesoramiento o el mandato de empresa que contrate con la Ciudad. Son varias las empresas de Macri que tienen contrato con la Ciudad, como ser: INTRON S.A. (control de las multas fotográficas) , SIDECO AMERICANA (estacionamiento) , SEPSA (pago fácil), etc.

Esperemos que no esté bueno Buenos Aires

6.05.2007

40 años de soledad: el libro y el viaje que hicieron historia, por Tomás Eloy Martínez


Agosto de 1967 fue el mes que cambió la vida de Gabriel García Márquez. Había cumplido 40 años el 6 de marzo de ese año, y en septiembre anterior había puesto punto final a Cien años de soledad, su novela de gloria. Todavía no tenía editor. Lo más probable era que terminara cediéndola a Era, el sello mexicano independiente que acababa de publicar El coronel no tiene quien le escriba.



En mayo, cuando la revista Mundo Nuevo adelantó en París el fragmento sobre el insomnio en Macondo, una ráfaga de deslumbramiento corrió entre los lectores hispanoamericanos. Se estaba ante la completa novedad de un lenguaje sin antecedente y de una osadía narrativa que sólo podía compararse con Rabelais, con Kafka y con los cronistas de Indias. Aun así, el autor seguía siendo casi un desconocido. En su casa de San Angel Inn, al sur de la infinita ciudad de México, seguía enredado en apuros económicos que le impedían pagar a tiempo el alquiler y obligaban a su mujer, Mercedes Barcha, a pedir que les fiaran sin término los alimentos en el mercado. Llevaban ya seis meses de insolvencia cuando el propietario de la casa llamó a la puerta y les preguntó si tenían idea de cuándo podrían saldar la deuda. García Márquez contó así el episodio en Cartagena:

"Mercedes hizo sus cuentas astrales y le dijo a su paciente casero, sin el mínimo temblor en la voz:

-Podemos pagarle todo junto dentro de seis meses.

-Perdone señora -le contestó el propietario-, ¿se da cuenta de que entonces será una suma enorme?

-Me doy cuenta -dijo Mercedes, impasible-, pero entonces lo tendremos todo resuelto, esté tranquilo."

A mediados de julio de 1967, los García Márquez fueron invitados por el gobierno venezolano a participar en un congreso de literatura al que también asistirían Juan Carlos Onetti, Mario Vargas Llosa y Arturo Uslar Pietri. Al final de las deliberaciones se iba a entregar por primera vez el premio Rómulo Gallegos, que ascendía entonces a cien mil bolívares, unos veinticinco mil dólares. Los candidatos eran Tres tristes tigres , de Guillermo Cabrera Infante; El siglo de las luces , de Alejo Carpentier; Juntacadáveres , de Onetti, y La casa verde , de Vargas Llosa.

García Márquez y Mercedes llegaron a Caracas el 3 de agosto. En el aeropuerto los esperaban Soledad Mendoza, que era amiga de ambos desde 1958, y Mario Vargas Llosa, que sólo conocía algunas páginas de Cien años de soledad y se moría de ganas de abrazar al autor.

"Esa fue la primera vez que nos vimos las caras", escribiría después Vargas Llosa en Historia de un deicidio . "Recuerdo muy bien la suya, desencajada por el espanto reciente del avión, incómoda entre los fotógrafos y periodistas. Nos hicimos amigos y estuvimos juntos las dos semanas que duró el Congreso, en esa Caracas que con dignidad enterraba a sus muertos [los del terremoto que había destruido parte de la capital una semana antes]."

Vargas Llosa ganó el premio Rómulo Gallegos con La casa verde . La novela de García Márquez había sido publicada en Buenos Aires sólo un par de semanas antes y, por lo tanto, estaba fuera de concurso. Apenas terminó el Congreso, Mercedes y él volaron a Bogotá, donde confiaron a la familia el cuidado de Rodrigo y Gonzalo, sus dos hijos pequeños, y el 16 de agosto a la madrugada llegaron a Buenos Aires, invitados por la editorial Sudamericana y por el semanario Primera Plana , del que yo era jefe de redacción.

Días difíciles

El vuelo de Avianca desde Bogotá, con una larga escala en Lima, aterrizó en Ezeiza a las 3.15. Los García Márquez soñaban con ver las cumbres de la cordillera de los Andes, pero no había luna esa noche y el cielo cubierto de nubes apagaba todos los paisajes.

-Vimos la Cordillera con su luz cuando regresamos a Bogotá con una escala en Santiago de Chile -contará Mercedes cuarenta años después.

-Eran las tres de la tarde. Las montañas estaban nevadas y el aire era transparente. Aquella visión nos cortó el aliento -dirá Gabriel.

Durante tres días, primero en la ciudad de México una tarde de noviembre de 2006, y luego durante dos noches de marzo de 2007 en Cartagena de Indias, los tres repasamos los detalles de aquel inolvidable viaje a Buenos Aires, que selló para siempre la gloria de García Márquez.

No sólo a mí me interesaba tener los hechos claros. También a él, porque la historia de Cien años de soledad abrirá el segundo volumen de las memorias que empezaron con Vivir para contarla . Parte de ese relato fue adelantada en el discurso que pronunció el 26 de marzo en el Centro de Convenciones de Cartagena. La prensa ha prestado especial atención a las declaraciones de humildad del autor -"ni en el más delirante de mis sueños, en los días en que escribía Cien años de soledad , llegué a imaginar que podría asistir a este acto para sustentar la edición de un millón de ejemplares"-. Pero al resto del discurso se le concedió menos importancia, quizá porque los incidentes que contó García Márquez se daban como sabidos.

No es así. En las noches de Cartagena y de México cotejamos la versión autorizada por el autor con la que dio al llegar a Buenos Aires en 1967. Juntos corregimos los horarios y las estadísticas alteradas por el vértigo de los años y coincidimos en detalles que ahora transcribo puntualmente.

A los García Márquez no les alcanzaban los ahorros para completar los 58 pesos mexicanos que costaba enviar por correo el manuscrito de la novela -unas 590 carillas- y tuvieron que dividirlo en dos paquetes. Gabriel cree que los 500 dólares que la editorial Sudamericana iba a pagarles como adelanto por la publicación llegaron a tiempo para sacarlos de aprietos, pero en Buenos Aires, cuarenta años antes, habían contado que Mercedes debió empeñar en el Monte de Piedad la licuadora que Soledad Mendoza les regaló cuando se casaron. Así volvieron al correo con los veinte pesos que necesitaban y, cuando salieron de allí aliviados, Mercedes dijo:

-¡Ay, Gabito! Lo único que falta ahora es que la novela te haya salido mala.

Le había salido buenísima, y los dos lo sabían, pero no querían decirlo en voz alta porque son supersticiosos como todos los hijos del Caribe, y cantar victoria antes de tiempo hubiera atraído la mala suerte, la pava, como se llama ese estigma en la costa colombiana.

El primer amanecer

Al aeropuerto de Ezeiza llegó Mercedes con un vestido de lanilla suelto, que acentuaba la elegancia de su porte y la esbeltez de su cuello, alto y airoso como el de la reina Nefertitis. Usaba entonces el pelo corto y se movía con la seguridad de quien jamás duda de su importancia en el mundo. García Márquez contó esa noche que en marzo de 1965, antes de sentarse a escribir la novela, le entregó a su mujer los mil quinientos dólares que había ganado en un trabajo para una agencia de publicidad y le dijo:

-Vas a tener que arreglarte con esto para los gastos de la casa, Meche. Yo tengo que encerrarme a escribir la novela.

-¿Cuánto te parece que vas a tardar, Gabito?-Seis meses, cuanto mucho.

Fueron dieciocho, un año y medio. En ningún momento lo interrumpió Mercedes para confiarle las deudas en que se estaba comprometiendo y ni un solo día dejó García Márquez de cumplir con el trabajo de galeote que se había impuesto.

En Buenos Aires recordó que sólo una vez, apremiado por una feroz sed de alcohol, se puso a gritar:

-¡Carajo, en esta casa ni siquiera hay whisky!

Pero Mercedes diría en Cartagena que ella se las había arreglado siempre para que el whisky no faltara. Lo que sí escaseaba a veces era el papel de escribir, porque Gabriel, en vez de tachar cuando cometía un error, volvía a mecanografiar con dos dedos la página completa, y así los cestos se llenaban rápido de hojas maltratadas.

A Buenos Aires llegaron los dos con unas ganas irreprimibles de comer un bife de chorizo. Gabriel vestía la misma chaqueta caribe de colores eléctricos con la que Ernesto Schoo lo había fotografiado en México y que estaba reproducida en la tapa de la revista Primera Plana del 20 de junio.

Durante años se atribuyó por error a esa portada insólita -que introducía a un escritor desconocido con un título estruendoso: "García Márquez-La gran novela de América"- la fama instantánea que cayó sobre el autor en Buenos Aires y que se expandió con una fuerza evangélica por todos los meridianos de la lengua castellana. A Primera Plana , sin embargo, no le corresponde mérito alguno, excepto el de haber advertido a tiempo la grandeza de ese libro. La historia tal como fue es tan sencilla que cabe en pocas líneas.

En septiembre de 1966, alertado por Carlos Fuentes, el crítico chileno Luis Harss entrevistó a García Márquez en México, leyó fragmentos de la novela y decidió incorporar de inmediato al escritor al grupo de los diez más grandes narradores vivos de América latina. El libro se llamó Los nuestros e incluía entrevistas con Borges, Onetti, Miguel Angel Asturias, Juan Rulfo, Alejo Carpentier, João Guimarães Rosa, Julio Cortázar, Mario Vargas Llosa y Carlos Fuentes.

Al regresar a Buenos Aires, Harss aconsejó a Francisco Porrúa -director editorial de Sudamericana- que comprara los derechos de la novela. Porrúa la leyó entusiasmado y me invitó a su casa de San Telmo una noche de lluvia para que compartiera el deslumbramiento. No había duda. Se trataba de una obra maestra y, además, reveladora de los poderes infinitos de una ficción bien contada. Porrúa y yo acordamos que la editorial y el semanario unirían esfuerzos para invitar al autor a Buenos Aires. Ramiro de Casasbellas, subdirector del semanario, opinó que el lanzamiento sería incompleto si no se entrevistaba al autor. Ernesto Schoo partió entonces a México y tuvo con García Márquez una conversación de antología.

En esos tiempos precarios, los autores no presentaban sus libros al público ni las editoriales los llevaban de viaje para promoverlos. Había que buscar, entonces, otro pretexto. Sudamericana y Primera Plana patrocinaban un premio de novela y ya estaban elegidos dos de los jurados: Leopoldo Marechal y Augusto Roa Bastos. Como hacía falta un tercero, García Márquez calzaba a la perfección.

El y Mercedes fueron alojados en un hotel modesto de la calle Arenales, del que jamás se quejaron. Durante los primeros días, García Márquez -famoso por su disciplina de monje- se aplicó a la lectura de los 57 manuscritos presentados al premio, y pasó revista de todos los textos que le pusieron por delante. Así celebró los cuentos de Juan José Hernández como "los mejores que se están escribiendo en este país de grandes cuentistas" y, una vez que decidió votar por El oscuro, de Daniel Moyano, en el concurso, pidió todos los libros anteriores de Moyano para leerlos en el avión de regreso.

Al principio, nadie lo reconocía. Me pidió prestado el automóvil que yo tenía en esa época para ir a besarse con Mercedes en los bosques de Villa Cariño, y una mañana de jueves, a eso de las diez, cuando estábamos desayunando en la esquina de Santa Fe y Suipacha, se levantó de pronto de la mesa, tomó a Mercedes de la mano y la llevó hacia la mitad de la avenida, interrumpiendo el tránsito. Allí la levantó en vilo, como a una novia, y la besó en la boca.

-Lo hizo porque yo era más delgada -dirá Mercedes en Cartagena, cuarenta años más tarde.

-No lo repitas -contestará Gabriel-, porque soy capaz de volver a hacerlo ahora mismo.

El viernes ya lo aplaudían en los teatros, lo abrazaban en las calles y el representante del café de Colombia en la Argentina le daba una gran fiesta en su casa de Acassuso. Allí vi a García Márquez ejercer sus entonces desconocidos poderes de mago, que ahora son famosos. Hacia la medianoche, Patricia Peralta Ramos estaba meditabunda en un rincón. Gabriel se le acercó y le dijo unas pocas palabras al oído. Ella quedó instantáneamente bañada en lágrimas y, cuando estuvo a punto de sollozar, salió al jardín.

-¿Por qué la hiciste llorar? -le dije-. ¿Qué le dijiste?

-Nada -respondió él-. Le pregunté por qué se sentía tan sola.

-¿Cómo supiste que estaba sola?

-¿Acaso has conocido a una mujer de veras que no se sienta sola?

Patricia se acordaba perfectamente de la historia cuando la encontré en Washington a mediados de 1983 y seguía emocionándose al evocarla.

El lunes 20 de agosto de hace cuarenta años, cuando llegué al hotel para llevar a García Márquez a la redacción de Primera Plana , donde lo esperaban cincuenta ejemplares de su novela para autografiar, noté que Mercedes estaba incómoda y le pregunté qué le pasaba.

-Nada -dijo-. Ya he usado toda la ropa que traje. Cuando vuelva a Bogotá tendré que comprarme algo.

-¿Por qué no compras acá? -le sugerí-. Es agosto y en todas partes hay liquidaciones de saldos.

-No creo que nos alcance el efectivo que trajimos.

Tanto ella como su marido son extremadamente pudorosos con el dinero. García Márquez no tenía un centavo para comer cuando vivía en París y estaba escribiendo La mala hora . Los amigos le ofrecían préstamos que él siempre rechazaba. Ese código familiar enaltece aún más los malabarismos que hizo Mercedes para mantener la casa sin acudir a nadie durante los dieciocho meses que duró la escritura de Cien años .

Pero aquella tarde del día lunes 20 la situación era distinta.

-La novela lleva vendidos ya once mil ejemplares -dije-. Al autor le corresponden unos setenta mil pesos. Podemos pedirle a la editorial que adelante parte de esa suma.

Era una cifra enorme, más de veinticinco mil dólares. Desde el vestíbulo del hotel hablé por teléfono con el presidente de Sudamericana, Antonio López Llausás, y le expliqué lo que pasaba.

-La novela sigue vendiéndose sin parar -me dijo-. Nunca hemos hecho antes un pago anticipado como éste. Dígale a García Márquez que mañana, apenas abran los bancos, le llevaré personalmente treinta mil pesos y dos o tres mil dólares.

Subí a contárselo a Gabriel. Lo hice con discreción, para no afrontar el enojo de Mercedes.

-Dile que me lo traiga en billetes pequeños -se obstinó el autor.

-¿Para qué pequeños?

-Nomás eso dile. Billetes de cien y de cincuenta pesos, dólares de veinte y de diez.

-Es un bulto enorme -observé-. López Llausás tendrá que pedir ayuda.

A la mañana siguiente, el presidente de Sudamericana y un asistente llegaron al hotel con dos maletines repletos.

-Hágame el favor, don Antonio -dijo García Márquez-. ¿Puede arrojar todos los billetes sobre la cama?

Se formó una parva alta de varios colores. Si alguien abría las ventanas, los papeles podían salir volando. El escritor tomó un puñado, seis a ocho mil pesos, lo puso sobre la bandeja del desayuno, retiró una rosa del florero y, con una reverencia, se lo ofreció a Mercedes.

-Para que te compres toda la ropa que quieras - dijo-. Si ves algo que te gusta y no puedes pagarlo, vuelve para decírmelo. Puedo escribir otra novela, y ésa va a ser mejor que Cien años de soledad .

El peso del mundo



Desde aquella fiesta de Acassuso, García Márquez y Mercedes se me perdieron de vista. Nos hablábamos todos los días por teléfono, nos encontrábamos fugazmente en el último piso del edificio del semanario mientras él discutía con Marechal y Roa Bastos sus lecturas de los manuscritos para el premio de novela, y a veces tomábamos un café de pie cerca de su hotel. Fundamos entonces una amistad honda que los años no han quebrado ni atenuado. En Barcelona, en México, en Nueva York, en Bogotá y en Cartagena emprendimos proyectos ambiciosos -algunos de los cuales siguen en pie, como la Fundación para un Nuevo Periodismo- y hasta le pedí consejo para algunas penas de amor. El ha respetado mis serios reparos al régimen de Castro; yo he respetado su amistad sincera con Fidel.

Cuando brindamos en Cartagena por sus 80 años, le dije:

-Brindemos por tus cien, pero en Buenos Aires.

-¿Por qué esperar hasta entonces? -me contestó-. ¿Por qué no vuelves a invitarme ahora, como en 1967?

-Te espero. Ya no necesitas que nadie te invite.

Me disculpé entonces, con cuarenta años de tardanza, por no haber ido al aeropuerto a despedirlo cuando se marchó de Buenos Aires. Porrúa y yo habíamos estado solos con nuestras almas en Ezeiza aquella madrugada gélida del 16 de agosto. La mañana en que se fue, había, sin embargo, una multitud de amigos nuevos. Me había llamado por teléfono ese día temprano, el sábado 26. Le pregunté si el viaje lo había hecho feliz.

-Me voy lleno de besos y abrazos -dijo-. Tu ciudad es maravillosa, pero no le descubro las mañas.

-¿Qué harás ahora, a la vuelta de tanta gloria?

-Desaparecer. Mercedes y yo vamos a buscar a los niños en Bogotá, y luego iremos a pasear por Asunción, Lima, Montevideo, no lo sé. Dentro de un mes nos instalaremos en Barcelona. Está a orillas del mar, es barata, y porque mientras no me llene de amigos tendré la paz debida para escribir otra novela. ¿Por qué no vienes con nosotros?

-Ahora no. Iré a visitarte cuando menos lo esperes. Ve a buscar a los niños y quédate en Buenos Aires. Cuando se acostumbren a verte por la calle dejarán de abrazarte. ¿No viste lo que le pasa a Borges? Camina por todas partes inadvertido.

-Ustedes son los que no saben dónde están. Buenos Aires queda en el confín del mundo. Cuando llegas a esta ciudad, ya no puedes ir a ninguna parte. Aquí se acaban todos los caminos. Si te pones a mirar los mapas, te asfixias. Sientes que el planeta te pesa en las espaldas y que te puede caer encima en cualquier momento.

-¿A qué horas es tu vuelo a Bogotá? -le pregunté.

-A la una, creo.

Salí de mi casa a las 12.30. Había un accidente en la Avenida del Trabajo, que entonces era el camino obligado al aeropuerto, y eso me dio el pretexto perfecto para llegar tarde. El día estaba encendido por una luz cegadora y en el cielo no había una sola nube. Desde el acceso al aeropuerto vi la silueta del avión colombiano que se elevaba con una osadía vertical y me quedé un rato allí, alzando tontamente una mano en señal de adiós. El avión entró en el círculo del sol, se convirtió en un punto diminuto, y al cabo de un rato se perdió en su luz de gloria.

Por Tomás Eloy Martínez
Fuente: diario "La Nación"

La calle de los sueños perdidos, por Enrique González Tuñón


Un hombre ha perdido un sueño y no lo puede encontrar.
Muchos seres perdieron un sueño. ¿Cuántos siguen el rastro del sueño perdido?

Un sueño puede perderse de día o de noche, a la hora indecisa de la madrugada, en la calle, en la casa, en un hotel, en una plaza, en un vagón de ferrocarril, en un barco.

En cualquier lugar puede perderse un sueño como se pierde una llave.
¿Ha encontrado usted alguna vez una llave en la calle?
¿Ha encontrado un sueño perdido?
(De qué le vale una llave, un sueño, si no es su llave, su sueño?)
El mundo está lleno de sueños perdidos.
El honrado chofer devolvió la valija olvidada en su coche de alquiler. El honrado transeúnte devolvió la cartera repleta de billetes.
Nadie, que yo sepa, ha devuelto un sueño.
Nadie.
Y los sueños se pierden, de la noche a la mañana, como cualquier objeto. Se pierden y se encuentran. (¿Dónde? ¿Dónde?)
Un hombre ha perdido un sueño (Se gratificará a quien lo devuelva). Lo perdió en una ausencia, o en una espera. No sabría decir dónde.
Hay un lugar adonde van a parar los objetos perdidos. Llaves, anillos, medallas, Cristos de plata y de bronce, cadenas, relojes, puñales, recuerdos de familia, todo lo que se pierde y se encuentra. Menos los sueños. No hay una sección de extravíos y hallazgos para los sueños y los destinos. Un lugar, una especie de Rastro celeste, de entrecielo, donde uno pudiera hallar aquello esencial de su vida: lo único que podría darle la felicidad.
Dios creó al hombre para que fuera feliz.
Habría que crear ese lugar. Abrir una nueva calle fuera de la nomenclatura urbana. La calle de los sueños perdidos, de los sueños equivocados, de los sueños fugitivos, remotos, desvanecidos, desencontrados; de los sueños que sobreviven; de los sueños inéditos; de la ausencia y de la espera; del regreso a un día en que el sueño pudo ser nuestro. En que pudimos encontrarnos con nuestro verdadero destino.
El hombre que perdió un sueño podría encontrarlo en la calle de los sueños perdidos.
Volvería a arder el fuego interior bajo la triste capa de ceniza que lo cubría. Todo se manifestaría libremente. Se romperían, al conjuro del sueño aprehendido, las ataduras, los prejuicios, los impedimentos, lo que se oponía a su felicidad.
Y como Dios creó al hombre para que fuera feliz, todo le sería permitido para serlo. Hasta el egoísmo.
Todos los sueños existen. Existe el sueño de cada destino. El sueño que haría feliz al desdichado y que rompería la obstinación en el mortal fastidio del pesimista.
Hay que crear la calle de los sueños perdidos.
Muchos han perdido un sueño y se han acomodado a otro. Números equivocados del destino, se resignan con su suerte. Permutan un sueño por otro. El verdadero sueño, nuestro íntimo sueño, vital, existencial, ¿dónde está? Se fue, quizás, por una puerta falsa. Llegó a buscarnos cuando recién salíamos; se desvaneció en la bruma; cayó en una trampa o en una alcantarilla. Quien sabe dónde.
De este desencuentro del hombre y su sueño nació la irremediable congoja.
Lo que pudo haber sucedido y no sucedió.
¿Qué hay detrás del portal donde la madre anónima dejó abandonado a su hijo?
El postulante nunca pudo entregar su carta al ministro. El anciano mendigo no pudo hablar jamás con el director del asilo.
En esa estación no se detuvo el tren. Y allí estaba el sueño aguardando.
En ese puerto no se detuvo el barco. Y allí estaba el sueño aguardando.
El cómico trashumante perdió su mejor contrata.
El saltimbanqui...
El aventurero...
El presidiario...
El criminal...
El suicida...
El poeta...
Tal día, tal hora, ¿dónde estábamos?
La suerte nos llamó por nuestro nombre. No la escuchamos.
La suerte no llama dos veces.
Después, nos equivocamos de puerta. Llamamos y nos dieron con la puerta en la cara, como suele hacerse con los mendigos.
Quizás no debíamos haber perdido el tiempo buscando un sueño. Quizás el sueño viniera solo a nuestro encuentro.
Tarde ya gritamos nuestra desesperación inútil. Agitamos los brazos como el náufrago en la soledad del mar. Nadie acudió a nuestro llamado. Nuestra angustia fracasó en el silencio.
Hay que crear la calle de los sueños perdidos. El Rastro celeste. El entrecielo.
Allí encontraríamos nuestro sueño. Allí estarían, en exposición, los sueños fugitivos, los sueños intactos, los sueños usados, los sueños abandonados, frustrados, despreciados, olvidados.
Allí resucitaría el sueño. Palpitaría como una criatura recién nacida.
Todos los sueños existen. Existen los sueños que se realizan y los que se pierden y aún los sueños inconcretos.
La felicidad existe.
Un hombre ha perdido un sueño y no lo puede encontrar.
El rastro del sueño perdido lo lleva a una puerta cerrada. ¿Qué puerta es ésa?
Detrás de esa puerta quizás nos aguarde el sueño. Quizás nos hallemos nosotros mismos, de rodillas, o ese hermano menor que siempre nos acompaña.
Que no tiemble nuestra mano al llamar a esa puerta. Que no tiemble.

6.04.2007

Cada vez más zonzos!


"El problema que tenemos por delante no es un problema técnico: es un problema de mentalidad, los llamados técnicos pertenecen a la mentalidad anti-nacional y nunca posibilitarán una política de conjunto porque ésta tiene que revisar todos los fundamentos de su técnica que es la técnica del colonialismo. Que se vaya Krieger Vasena y venga Alemann o Alsogaray o Cueto Rúa o Verrier, es lo mismo, porque lo que el país necesita es precisamente eliminar esa mentalidad anti-nacional y no andar buscando recetas un día a Doña Lola y otro día a Doña Petrona, porque siempre los expertos lo van a ilusionar con soluciona fáciles. Y las soluciones que el país tiene por delante son difíciles"

5.18.2007

Feliz cumpleaños, Luca Prodan


Hoy, jueves 17 de mayo, cumple años Luca. Digan lo que quiran. Diganme necrófilo, si les parece. Pero son ustedes los que piensan Luca Not Dead cada vez que suenan los tambores de Crua-Chan, cada vez que cantan La Rubia Tarada Vínculoen un total homenaje a la vigencia.

Luca asomó por primera vez al mundo durante una función de El Cascanueces de Tchaikovsky que su embarasadísima madre presenciaba en la ópera de Roma.

Luca se fue una calurosa noche de diciembre. La cirrosis ganó la pulseada y con 34 años lo dejó postrado en una roñosa pensión de la calle Chile, en el San Telmo que cantaron los Cadillacs.

En esos 34 años, Luca tuvo una vida digna de ser contada, revolucionó la música latinoamericana que apenas si sobrevivía a casi una década de opresión. Luca llegó y les explicó: "La rebeldía es así", como lo había aprendido en los rincones más ruidosos del Imperio. Luca sembró una semilla que nunca más dejaría de germinar.

En pocas semanas se estrenará Luca, un documental sobre su vida largamente esperado.

Mientras tanto, su obra no deja de revolver los corazones de los poetas. Otro ídolo importado, cultivado en el Abasto, a pesar de que muchos lo olvidan. Me pregunto si entre tantos peruanos que viven en el Abasto - duramente criticados - no tendremos al próximo Luca, al próximo Gardel...

5.02.2007

Relato de la ejecución


"...Salen de sus celdas. Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas plateadas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos... abajo la concurrencia sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro... plegaria es el rostro de Spies, firmeza el de Fischer, orgullo el del Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita que la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora... los encapuchan, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos cuelgan y se balancean en una danza espantable..."

José Martí (corresponsal en Chicago de La Nación de Buenos Aires)

4.03.2007

FM Galaxia: abajo con la opresión!

En Rusia existe una radio llamada Galiaxia, que decidió promocionarse haciendo una parodia del absolutismo que sufriera ese país y otros vecinos durante décadas.


¿El resultado? Hitler con un afro!



3.23.2007

Sabias palabras de Tato...


La culpa de todo la tiene el ministro de Economía dijo uno.
¡¡¡No, señor!!!, dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo. La culpa de todo la tienen los evasores.
¡¡¡Mentiras!!! dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también en negro. ¡¡La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto!!
¡¡¡Falso!!! dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo. La culpa de todo la tiene la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.
¡¡¡Pero, por favor...!!! dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas publicas. La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.
¡¡¡Calumnias!!! dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días. La culpa de todo la tienen los corruptos que no tienen moral.
¡¡¡Se equivoca!!! dijo un corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba "Haga su propio curro" pero que, en realidad sólo contenía páginas en blanco. La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público. ¡¡¡No es cierto!!! dijo un empleado publico mientas con una mano se rascaba el higo y con la otra el trasero. La culpa de todo la tienen los políticos que prometen una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.
¡¡¡Eso es pura maldad!!! dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso. La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra que no nos dejaron nada.
¡¡¡Patrañas!!! dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar manteca al techo. La culpa de todo la tienen los comunistas.
¡¡¡Perversos!!! dijeron los del politburó local mientras bajaban línea para elaborar el duelo. La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.
¡¡¡Verso!!! dijo un guerrillero mientras armaba un coche-bomba para salvar a la humanidad. La culpa de todo la tienen los fascistas.
¡¡¡Malvados!!! dijo un fascista mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero. La culpa de todo la tienen los judíos.
¡¡¡Racistas!!! dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once. La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten en lo que no les importa.
¡¡¡Blasfemia!!! dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote. La culpa de todo la tienen los científicos que creen en el Big Bang y no en Dios.
¡¡¡Error!!! dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata. La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.
¡¡¡Infamia!!! dijo un padre mientras trataba de recordar cuantos hijos tenia exactamente. La culpa de todo la tienen los ladrones que no nos dejan vivir.
¡¡¡Me ofenden!!! dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren. La culpa de todo la tiene los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante
¡¡¡Minga!!! dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba. ¡¡¡La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra!!!
¡¡¡Desacato!!! dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de mas de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser. La culpa de todo la tienen los militares que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.
¡¡¡Negativo!!! dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana. La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.
¡¡¡Ustedes están del coco!!! dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir. La culpa de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron.
¡¡¡Embusteros!!! dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial. La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.
¡¡¡Censura!!! dijo un periodista mientras, con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. La culpa de todo la tiene el imperialismo.
¡¡¡Thats not true!!! (¡Eso no es cierto!) dijo un imperialista mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida. The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato).
¡¡¡Infundios!!! dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables. La culpa de todo la tiene Magoya.
¡¡¡Ridículo!!! dijo Magoya acostumbrado a estas situaciones. La culpa de todo la tiene Montoto.
¡¡¡Cobardes!!! dijo Montoto que de esto también sabia un montón. La culpa de todo la tiene la gente como vos por escribir boludeces!!!
¡¡¡Paren la mano!!! dije yo mientras me protegía detrás de un buzón. Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro.
¡¡¡El Otro siempre tiene la culpa!!!
¡Eso, eso! exclamaron todos a coro. El señor tiene razón: ¡¡¡la culpa de todo la tiene El Otro!!!
Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Qué flor de guacho que resultó ser El Otro..!