6.27.2006

Cambio antibióticos por novelas policiales

Espero que el médico no enfurezca si lee esto, pero ayer gasté en dos novelas policiales un dinero que tenía reservado para remedios. Pero no me arrepiento; sé que no he perdido en mi elección.

Claro que estos libros no son títulos menores. El primero es El cartero llama dos veces, de James Cain, novela breve pero fuerte que fue llevada al cine en dos ocaciones: en 1946, con Lara Turner en el papel de Cora, y en 1981, con el implacable Jack Nicholson en el papel de Frank.
El segundo libro es el primero que publicó Raymond Chandler, primer profeta de la religión del policial negro. En palabras de Paco Ignacio Taibo II en una entrevista que dio a Ana Salgado para el Abc Cultural, en 2000: "Una novela negra es aquella que tiene en su corazón un hecho criminal y que genera una investigación. Lo que ocurre es que una buena novela negra investiga algo más que quién mató o quién cometió el delito, investiga a la sociedad en la que los hechos se producen. Empieza contando un crimen, y termina contando cómo es esa sociedad".

El sueño eterno, aunque la traducción del original The big sleep no resulta demasiado fiel, es todo un hito del género, pues en él nace el gran Phillip Marlowe, que luego de muchas aventuras a 25 dólares la hora, moriría en la máquina de escribir del gran Osvaldo Soriano.

Me quedaré, entonces, leyendo estos libros que me ponen muy contento. Quedaré, quizás, como el maestro Joaquín en uno de sus sonetos:

"Pegado al transistor, no sea que radie

la guerra de los mundos y el cartero

llame dos veces y no le habra nadie."

1 comentario:

Anónimo dijo...

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