Una política alemana llamada Gabriele Pauli hizo una propuesta totalmente insólita, aunque con muchas chances de avanzar dentro del Congreso de Munich. Ella propone que los casamientos duren un periodo de 7 años, en los cuales una pareja podrá determinar sin demasiado margen de error si se quieren o no lo suficiente como para seguir juntos hasta que la muerte los separe.
Pauli se divorció dos veces, y quizás sea este el motivo por el cuel no ve bien que una decisión tomada por jovencitos inexpertos tenga repercusión por el resto de la vida de ambos.
Esta muchacha propone que después del séptimo año, las parejas tengan que renovar sus votos de amor. El fin de esta propuesta es evitar los divorcios que terminan con relaciones que poco duraron. Preferible un periodo de prueba, una garantía contra fallas de fábrica.
9.24.2007
La comezón del séptimo año
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