1.29.2007

El Sr. Tomino Minino III está creciendo!!!


Tmino
Originally uploaded by nahuel_coca.
Cada día que pasa, Tomino está más grande, más lindo y más juguetón. A veces se le suben los instintos y se pone mordelón, y gruñe y muerde y razguña, aunque al final termina dando besitos.

Osvaldo por Osvaldo

En una nota publicada hoy por Clarin.com (hacer click en el título para seguirla) el gran periodista y escritor Osvaldo Bayer recuerda a su amigo Osvaldo El Gordo Soriano, a diez años de su muerte.

¿Cómo definiría en pocas palabras la obra de Osvaldo Soriano?

Cuando lo leo me siento en mis ciudades o en mis pampas. Sus personajes son argentinos legítimos y los que no lo son están descritos por la mirada de un argentino. Es un Cortázar de los arrabales y de la mersada, que también, y cómo, es literatura. De la buena, profunda. Era un anarco, a pesar de que cuando discutíamos en los cafetuchos berlineses yo defendía a Bakunin en celeste y él me arrinconaba con su Trotzky rojo. Toda la ironía de la salsa argentina, no sólo porteña. Escribía como hablaba y como era. ¿Cómo lo definiría?: un escritor nuestro. Bien nuestro.

¿Cuál cree que es el legado de Soriano en la literatura argentina?

Una nueva escuela sin alejarse de la calle y el baldío. Pero también de la carretera y las pampas. Esa melancolía y tristezas repentinas. Pero con ironía. La ironía de saber que el autor y sus personajes son nada más que juguetes en manos de lo indescubrible. Sí, la ironía como defensa y explicación.

¿Cree que hay actualmente algún escritor que ocupe el lugar que Soriano dejó vacante en la literatura argentina en cuanto a calidad y popularidad?

Ninguno. Y no por falta de capacidad o calidad. Es que Soriano hubo uno así y no habrá otro. Vendrán muchos con su influencia, porque capta y atrae su lectura. Pero serán distintos. Soriano habrá uno solo.Son bien conocidas las anécdotas que los tuvieron a los dos como protagonistas.

¿Hay alguna otra historia -menos pública tal vez- que le gustaría compartir?

Ésta es una de las cientas que hay: ya de regreso del exilio nos invitaron a los dos a Neuquén. Antes de participar de un acto, me fui, solo, a sacar unas fotocopias. Cuando entré al local, al que me atendió se le iluminó la cara y me dijo: "¡Usted es Osvaldo!". Yo le respondí, humilde: "sí". Ah, agregó el fotocopiador: "yo soy un gran admirador suyo, me gustan mucho sus notas sobre su padre y sobre ese entrenador de fútbol..."Ahí me di cuenta de que el hombre me había confundido con el otro Osvaldo, con Soriano, y para no hacerle pasar vergüenza no me presenté como Osvaldo Bayer sino que le seguí la corriente: "ah, le gustan mis notas...!" etc. etc. Volví al hotel donde estaba Soriano y le digo: "me acaban de confundir con vos". Soriano, siempre de acuerdo a su lenguaje provocativo, me señaló: "a mí nunca me confundieron con vos". Le respondí rápidamente: "por algo será". Y cuando ya estaba subiendo la escalera, le agregué: "Me voy a ir rápido de Neuquén a ver si todavía me meten en cana". Se quedó mudo. Fue la única vez que le gané una a Soriano. El querido amigo. Muerto tan joven. El día que lo enterramos, lloramos todos. No encontramos explicación.

No era ese el sitio, no...

Recordando que harán una estatua al Gordo Soriano en el Cementerio de la Chacarita, recordé inmediatamente una aguafuerte de Arlt. No era ese el sitio para hacerle el homenaje. Soriano debería estar en Página, o en el Almagro de su San Lorenzo querido. A pesar de ello, lo mandan al cementerio, para que esté doblemente enterrado, para que quienes lo visiten tengan que ver un panorama de cruces y muerte.


NO ERA ÉSE EL SITIO, NO...

Hoy, pasando por Garay y Chiclana, he visto la estatua de Florencio Sánchez... Unos perros se husmeaban mutuamente al pie del zócalo, y la desolación del cielo agriamente azul sobre la melenuda cabeza del escritor, se sumaba a la tragedia descolorida de un cartelón amarillo del Ejército de Salvación. Y mirando en torno, las humildes casitas de una planta, con cocinita delantera, me impregnaba de tristeza proletaria. Me dije:

—No; no era ése el sitio, no.

Si el alma vive y conserva sus facultades de discernimiento después de la muerte, se me ocurre que al alma de Florencio Sánchez le hubiera gustado que su estatua la pusieran en la calle Corrientes. En cualquier esquina, frente a algún café.

Sí, a él le hubiera gustado allí.

Para que lo contemplen todas las aprendizas de bataclanas, para que su metal y su espíritu se impregnen del perfume de las hetairas que pasan, y para que lo observaran con amabilidad de viejos amigos las actrices que a la una de la madrugada van a tomar un chocolate en cualquiera de los mil cafés que decoran la calle.

Y se me ocurre que el trágico Florencio Sánchez de Riganelli hubiera terminado de sonreír.

Sí... hubiera sonreído al amanecer, cuando el sol alumbra las cornisas de los rascanubes y la calle, repleta de sombras azules y cajones de basura, ostenta mozos que con delantal de carpintero barren los zaguanes y friegan los mármoles de las “botiglierías”.

Hubiera sonreído cuando, a las once de la mañana, salen las muchachas de las “maisones”, y las trasnochadoras, con ojos todavía hinchados de sueño, asoman a los balcones de sus departamentos para “ver cómo se presenta el día”.

Y Florencio Sánchez no hubiera estado solo.

Le haría compañía el tráfico fenomenal de la calle típica. Los muchachos cabelludos, desde el interior de algún café, lo mirarían pensando: “Algún día seremos como vos”, y las viejas actrices, las que están laminadas y trasijadas de escenario y descoloridas por las candilejas, recordándolo pasarían diciendo: “Cómo le gustaban las mujeres. Y más que las mujeres, el arte.”

Y Florencio Sánchez no hubiera estado solo.

Tendría la compañía de sus hermanos los canillitas, los canillitas de la calle Corrientes, que cuando ofrecen una revista a una bataclana lo hacen con el mismo gesto que si le regalaran un ramo de flores. Tendría la compañía de los vigilantes de la calle Corrientes, que cuando ven pasar a sus habituales vecinas, las muchachas de “las cinco de la tarde a las cinco de la mañana”, las saludan amablemente, como si ellos fueran sus amigos. Tendría la compañía de los solemnes vagos y “squenunes” de la urbe, que desde las tres de la tarde a las cuatro de la mañana, se atornillan en las mesas a charlar de nada, de todo, de mucho y de nada.

Y Florencio estaría contento. Me jugaría la cabeza que estaría contento. En su cuerpo de bronce penetraría el calor de tanta mirada de mujer emperifollada y perfumada, tanta sonrisa amable de milongueras y malandrines despertaría su sonrisa. Y estaría siempre acompañado. De sol a sol y de luna a luna escucharía el estrépito de los automóviles bacanes, el ruido de la multitud que entra y sale de los veinte cines y teatros de la calle; recibiría el saludo de los autores noveles, que recién estrenan y que al pasar le dirían:

—Chau, hermano. Algún día te haremos compañía.

Y Florencio estaría contento.

Contento de escuchar las discusiones de los actores que van a tomar el vermouth a la una de la tarde, para almorzar a las dos; regocijado de oír a las tres de la tarde, en la vereda, el taconeo de las grelas que van a comprar yerba para cebarle mate a sus señores de horca, palo y leña; y su espíritu toleraría festivamente el discurso que un poeta borracho, regoldando vino, le largaría un amanecer. Sí, sonreiría. No les quede duda alguna. Porque él amaba la sustancia rea de esta ciudad tan macanuda.

No era un hombre serio que mereciera tener estatua en la avenida Alvear, o en la plaza Constitución. Ni tampoco allí, en Chiclana, junto al desolado cartón amarillo del Ejército de Salvación. No, ¡por Dios! Si Florencio pudiera resucitar, protestaría. Diría que no quiere salvarse. Que si le quieren poner estatua, que... bueno, que lo ubiquen: pero en la calle Corrientes, en la calle más linda del mundo... a la sombra de los teatros, a la vista de las muchachas que se pintan los ojos, los labios y el corazón, y que noche tras noche florecen a la luz de aluminio de la luna y a la luz verde, roja y azul de los cientos de letreros luminosos invitando a pensar que la vida es linda, que las mujeres son buenas y los hombres fraternos.

Sí. A Florencio le hubiera gustado allí... (y si me guardan el secreto), a diez metros del Politeama de ladrillos chocolate y techo complicado, como el puente de un navío

Queremos tanto a Osvaldo


Osvaldo Soriano era uno de los mejores narradores argentinos de esta segunda mitad del siglo. Un grande, como Arlt y como Cortázar, que fundó su propio lenguaje y su propio reino de imaginación.
Pocos narradores eran tan famosos -y con justicia- como él fuera de la Argentina. Y sin embargo se fue, como corresponde a un argentino cabal, sin haber recibido nunca ninguno de los numerosos premios oficiales o institucionales que este país concede a otros con menos obra, menos talento y menos grandeza creadora. Con Soriano mueren los sueños de una generación que confió en una Argentina más justa y más digna. (Tomás Eloy Martínez, en Página/12, 30 de enero de 1997)

Pasaron diez años. Un excelente escritor, un genial periodista y sobre todo un tipo macanudo ha dejado este cacho de tierra donde esa gente es muy necesaria. Sin embargo, sus libros se consiguen - que ya es bastante, en un país otrora dedicado al olvido - y por suerte sigue presente, de alguna forma, su picaresca manera de disparar en la noche contra las sombras, como también se siguen rodando las historias que el Gordo plasmó en sus novelas.

¿Por qué no agradecerle, aunque sea tarde y solitario y final el agradecimiento? Gracias Gordo Soriano, gracias por recordarme que alguien más que yo ama a Chandler, por demostrar que un 38 brillando con el zumbido de una fluorescente también puede tener poesía.

No te olvidaremos, no habrá más penas ni olvido, querido Osvaldo, aunque el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires te levante un monumento en el Cementerio de la Chacarita, en lugar de montar una placa en la puerta de Página. ¿Quién fue el idiota que pensó en eso? Recuerda al capítulo de Triste, Solitario y Final: Soriano y Phillip Marlowe se internan en un cementerio de Hollywood para visitar la tumba del Flaco, Hardy, y allí se conocen. ¿Si voy a visitarlo a Chacarita, llegaré a encontrarme con alguno de sus personajes? Sólo sé que ese no era el sitio, no.

EL ADIOS A OSVALDO SORIANO - Sitio Recomendado

Cristina viola a la indefensa Constitución


Artículo 72.- Ningún miembro del Congreso podrá recibir empleo o comisión del Poder Ejecutivo, sin previo consentimiento de la Cámara respectiva, excepto los empleos de escala.

El artículo mencionado más arriba pertenece a la Constitución Nacional de Argentina, y es muy claro en lo que reglamenta. Un miembro del Congreso no puede representar al Poder Ejecutivo sin previa aprovación de la Cámara a la que pertenece. El texto no manifiesta ninguna excepción, y puntualmente no menciona la posible relación entre miembros de la Cámara y representantes del Poder Ejecutivo.

Este artículo, incorporado a la Constitución en la reforma de 1994 (fruto de un pacto político conocido como Pacto de Olivos), debería estar presente entre el matrimonio presidencial. La Senadora y primera dama Cristina Fernández de Kirchner pretende representar al Poder Ejecutivo Nacional, presidido por su marido, Néstor Kirchner, en la firma de un convenio internacional con Francia, a finales de esta semana. A la senadora deberían constarle los artículos incorporados a la Constitución en 1994 por haber sido legisladora desde entonces hasta ahora, pero da la sensación de que, o es una mala legisladora que no conoce el marco legal más amplio que rige la República, o no le importa un carajo cumplir con la ley suprema, que es para los argentinos la Constitución.

Bien vale recordar que los Kirchner están mal acostumbrados al feudo donde incuvaron su poder político, la tan chata y lejana provincia patagónica de Santa Cruz. Quizás pensaron que el estilo campechano con el cual ¿rigieron? el destino de dicha provincia durante más de diez años podía servir a la hora de representar a la Argentina frente al mundo. Quizás dijeron "la Primera Dama representa al matrimonio, avanti", pero quizás olvidaron que esta figura sólo sirve en cuestiones protocolares. En cambio, el cargo de Senadora no habilita a Cristina para representar al PEN frente a otros países.

Esta es una demostración menor de la forma de hacer política de los justicialistas provincianos y feudales, caudillistas, autoritarios, viejos y mal paridos. Aquí están, estos son... También se podría decir que son hijos de la bestia, aunque me acusaren de gorila, algo que tanto por una cuestión ideológica como generacional no podría ser jamás. Pero la de los Kirchner es una forma de hacer política que nos tiene a mal traer, cagándose en la Constitución sea en cuestiones electorales como no.

¿No será hora de aprovechar la oportunidad que nos da la democracia? Feliz 2007...

Siempre presente en el alma y el viento



A veces escucho Pappo´s Blues y me cuelgo en un solo de guitarra aérea, como debe hacer casi todo el mundo aunque pocos lo reconozcan públicamente. No hace mucho, en uno de esos solos escapó una lágrima, y mi hermanita de 8 me preguntó por qué.

- Porque Pappo se fue.

- ¿Qué, se murió? - me dijo un poco conmovida.

Aunque casi le digo que sí, me negué por un segundo a admitir que Pappo había desaparecido. Me negué, imaginé que la gente que canta al viento pidiendo libertad no puede irse y ya. La desaparición es un concepto impuesto, metido en la psique por la fuerza del terror. Y ahí está en la vereda opuesta nuestro Carpo, pidiendo a gritos que le digan adónde está la libertad. En la misma vereda pero más adelante, me viene esa duda a punto de cruzar la esquina de la pregunta de mi hermanita.

Pensé que quizás, pasado el tiempo, habremos alcanzado ese lugar donde Pappo decía que estaba la libertad. ¿Por qué no? Algo ha cambiado fuera de mí, el país es otro. Pero dentro... Quizás negando para siempre la horrible idea del no-estar-nunca-más, quizás desembarazándome de una llaga del inconsciente colectivo, quise decir otra cosa que no fuera "sí, se hizo mierda con la moto y se murió..."

¿Acaso no está Crónica para eso? ¿Y si quiero pensar otra cosa, a pesar de saber el orden y la naturaleza de los hechos? Ok. Le respondí a mi hermana.

- Mi amor, Pappo no se murió. Se hizo canción. - Le acerqué los auriculares y le mostré. - ¿Oís cómo suena? Ese es Pappo.-

La nena me miró raro. Engañar a un chico no es fácil, aunque no fuera mi intención engañarla a ella.

- Si no se murió pero se hizo canción, ¿a dónde se fue? -

Nuevamente pensé en él, duro pero divertido, piola. Pappo le hubiera dicho "me fui de putas" o "me fui a echar un meo". Pero intenté que mi hermana siguiera el orden del viaje de Pappo, que volverá en un solo eterno que quizás no oiré nunca. Entoné mi voz más docente:

- Pappo se hizo canción, después se tomó un tren que salía a la hora 16 y al bajar en la estación de Santa Fe, se subió a un auto rojo que va por la Ruta 66 por todo el mundo haciendo rock and roll-

Me miró fijo, una mueca me dio a entender que cree que a mí me patina, pero dijo algo muy comprensivo.

- No te preocupes. Si se hizo canción va a volver. Las canciones necesitan que las toquen.-

Era tan claro como el agua, y la nena lo sacó antes que yo. Pappo nunca se irá, porque siempre estará sonando en los bares del país. Quizás lo más lindo de que se haya hecho canción es que estará omnipresente siempre y cuando siga sonando.

Y cuando suena esa guitarra, me siento menos solo. Y quien me considere un pelotudo, mejor que recuerde que en las religiones creen boludesces muy parecidas, como que Cristo está en todas partes. Tengo más constancias de los milagros de Pappo! ¿Por qué no creer que de su moto se elevó para siempre, que se subió al viento, y del viento sopló hasta encontrar una harmónica donde empezó a sonar, En el sur de la ciudad?

Quizás con Pappo ocurra algo parecido a lo que pasa con Luca. Aunque el Tano se hizo canción muy joven y borracho, cada vez que suena el bajo de SUMO se sacuden las células del cuerpo y no bailar es imposible. Están ahí, son los guardianes - con su música - de nuestras penas. Mientras estas sigan estando (o sea por siempre) ellos seguirán sonando, dándonos una palmada al hombro con un acorde necesario como el aire.

Quede constancia de la fé en la eternidad de los artistas. Que sean las palabras de quienes los extrañan el Evangelio segun los Fanas, primer libro de una nueva creencia en la paz y el amor, en el rock y en el roll, que (Dios quiera) será una buena fe para los giles del futuro.



( Hablando de todo un poco, en el segundo aniversario de la ascención de Carpo a los pentagramas, se presenta un mural dedicado al gran músico de La Paternal. Pueden visitarlo en Remedios de Escalada 2339, Paternal, Ciudad de Buenos Aires).

Gracias al Sitio de Pappo por las fotos.

(Norberto Pappo Napolitano. 10 de marzo de 1950 - POR SIEMPRE)

"El Chabón la tiene re clara", por Santiago O`Donnell para Página/12


¡Che, ta, buenísimo el plan de Bush! ¿Qué hace un buen entrenador cuando su equipo va perdiendo? ¡Se la juega! ¡Mete más delanteros! ¿Qué son 20.000 soldados más, si ya tiene 140.000 en Irak? Nada, un vuelto. Estamos hablando de Estados Unidos, el campeón mundial de todas las guerras. ¿Qué va a hacer? ¿Meterse atrás? Cuando los zurditos del Grupo de Estudios de Irak recomendaron exactamente eso, ¿qué hizo el genio Bush? Lo mismo que haría cualquiera si un médico le diagnosticara cáncer... ¡Buscar otras opiniones! El chabón la tiene re-clara. No va dejar que un par de cochesbomba y algunas muertes lo saquen del partido. ¿Qué son tres mil soldados muertos en un país de 300 millones? Nada, ni siquiera mueven el amperímetro. “Aun si nuestro plan funciona a la perfección, nuestros enemigos van a llenar las pantallas de televisión con imágenes de muerte y destrucción”, advierte Bush, para avivar a la gilada. “Aun si ganamos, no va a haber una rendición a bordo de un portaaviones, como en la época de nuestros padres y nuestros abuelos”, explica Bush. Rendirse está pasado de moda. ¿Acaso se rindió Saddam Hussein? En vez de ponerse el uniforme de gala y entregar el sable como Dios manda, lo tuvieron que sacar de una cueva, roñoso, peludo y demacrado como homeless de Skid Row.

¿Viste cómo lo presentó? Espectacular. Corbata celeste, tranqui, nada de rojo para irritar. Nada de bandera, nada de Salón Oval. Dio el discurso en la biblioteca de la Casa Blanca, con libros con lomo de cuero como telón de fondo, después de la hora de cenar. Luz tenue, clima intimista, frases simples, veinte minutos por reloj. Como si fueran dos viejos amigos, Bush y el televidente, se encerraran en un escritorio cuando lo chicos se van a dormir, para hablar tranquilos de un tema que preocupa. Antes, Bush había convocado a la Casa Blanca a los 20 presentadores de noticias más importantes de la televisión, para anticiparles, con un slide show-Power Point, el contenido de su mensaje. Imaginate al presi reunido con Santo, María Laura, Cristina, Guillermo y todos los demás antes de un discurso importante. ¡Genial!

¿Y qué dicen los zurditos perdedores del Grupo de Estudios? Bueno no tan zurditos porque está medio gabinete de su papá y Sandra Day O’Connor, la ex jueza de la Corte Suprema que en el 2000 le sirvió en bandeja la presidencia cuando los votos no le alcanzaron. Será que están medio gagá, o que están celosos porque Bush hijo no los llamó, no importa. Lo que importa es la sarta de barbaridades que escribieron, aunque por suerte nadie se tomó el trabajo de leerlas.

Por ejemplo, dijeron que “nadie puede garantizar que cualquier estrategia que se adopte en Irak a esta altura de los acontecimientos pueda frenar la guerra sectaria, la creciente violencia o el deslizamiento hacia el caos”. ¿Para eso se juntaron? No sé, estos tipos deben pensar que Irak es Suiza, porque se quejan por cualquier cosa. Dicen que los iraquíes no reciben “servicios básicos” como “electricidad, cloacas, servicios de salud y educación”. Y que en Bagdad “la situación es peor”. ¿Qué quieren, un Sheraton?

Encima se la agarran con el pobre ejército iraquí que demasiado hace. “Las unidades no tienen liderazgo.” “Las unidades no tienen equipamiento.” “Las unidades no tienen personal.” “Las unidades no tienen equipamiento y apoyo logístico.” Menos mal, porque “existen serias dudas sobre el compromiso de estas unidades con los objetivos del país en vez de objetivos sectarios”.

Estos tipos del Grupo de Estudios siempre ven el vaso medio vacío. Si los soldados iraquíes no quieren ayudar, ¿qué importa que sean una manga de inútiles?

Encima se ensañan con la policía, como hacen acá en la Argentina: “El estado de la policía iraquí es sustancialmente peor que el del ejército iraquí”. Acá mostraron la hilacha. Después de leer el párrafo anterior, ¿alguien puede creer que es posible estar “sustancialmente peor” que el ejército iraquí? “La policía no puede controlar el crimen y rutinariamente se involucra en violencia sectaria, incluyendo detenciones innecesarias, torturas y asesinatos selectivos de civiles árabes sunnitas”. Y dale con la policía. ¿Y los encargados de seguridad en los ministerios? “Incompetentes, disfuncionales o subversivos.” O sea, no hay que confiar en los morochos. Vaya novedad. ¿Nunca oyeron hablar del Ku-Klux-Klan?

Pero acá no se salvan ni siquiera los señoritos del servicio diplomático. Los cráneos del Grupo de Estudios se quejan porque entre los mil empleados de la embajada en Bagdad apenas trece hablan un árabe fluido y otros 27, más o menos. ¿Y para qué están los traductores?

Es fácil echarle la culpa de todo a Bush, pero es muy difícil tomar decisiones acertadas cuando no te llega toda la información. Resulta que en un día de julio pasado hubo 1100 ataques en Irak, pero sólo se informaron 93 porque “la información sistemáticamente se transmite de tal manera que minimiza las discrepancias con los objetivos del gobierno”.

A pesar de todo Bush le encontró la vuelta. Lo primero que hace un líder inteligente es tomar todo lo bueno de las recomendaciones y descartar lo que no sirve. Lo bueno es que el informe recomienda un “contacto cercano y frecuente con el liderazgo iraquí”. Eso está bueno y Bush prometió hacerlo. Todo lo demás –negociar con Irán y Siria, sacar las tropas de Irak, resolver el problema entre palestinos e israelíes (como si fuera tan fácil)– hay que tomarlo como de quien viene.

La cosa es bastante más sencilla y Bush lo explicó muy bien el miércoles por televisión. “Antes, expulsábamos a los extremistas de los barrios, pero los extremistas volvían porque no había suficientes tropas para custodiar los barrios. Con el refuerzo de tropas que estoy ordenando, podremos mantener la presencia en los barrios. El otro problema era que antes no podíamos entrar a ciertos barrios que albergaban extremistas, pero el primer ministro Al Maliki me dio su palabra de que ahora no habrá restricciones para ingresar a esos barrios”.

Está bien. Cae de maduro que 160.000 soldados pueden hacer el trabajo que no pudieron 140.000, aunque los pesimistas de siempre, incluyendo los generales que Bush tuvo que desplazar del frente iraquí, digan que hace falta un ejército de medio millón para controlar la situación. Y la promesa de Al Maliki cambia todo. Si dice que ahora su gobierno chiíta va a poner en caja a la milicia chiíta, es porque antes no se le había ocurrido. Que este muchacho de 29 años, Moktada el Sadr, sea mucho más popular que él, que reciba apoyo iraní y que no tenga ninguna intención de frenar sus ataques no debería ser demasiado problema para un estadista de la talla de Al Maliki. Sólo faltaba que Bush le dijera lo que tiene que hacer, que le pase un poco de letra y ahora el problema se solucionó.

El plan está buenísimo. Pero seamos sinceros: no garantiza la victoria, aunque Bush diga lo contrario. Lo que sí garantiza es que su sucesor, seguramente algún zurdito, heredará el problema. Eso está bueno.

Además, el plan viene con un bonus que el Grupo de Estudios convenientemente pasó por alto. Mientras todos discuten si Bush estuvo bien o mal en invadir Irak, nadie se va a ensañar con los otros logros de su gobierno: el manejo del huracán Katrina, las leyes para favorecer a los lobbies y los ricos, el déficit fiscal, el boicot al protocolo de Kioto, el fanatismo religioso, la enseñanza escolar del “diseño inteligente” que cuestiona la teoría de la evolución, la oposición a la investigación de células madre, las mentiras sobre el supuesto arsenal químico de Saddam, el muro en la frontera con México, las cárceles secretas, la legalización de la tortura.

Sólo un genio puede hacer todo eso y pasar a la historia por otros logros aún más notables en una tierra extraña y lejana donde nadie les pone ketchup a las papas fritas. Y eso que todavía le quedan dos años en la presidencia y que Asia y Africa están llenos de países que aún no bombardeó. ¡Dos años más para patear traseros! ¡Rocanrol, fierita! ¡America rocks!

1.25.2007

Un criminal menos

A dormir van los Augustos
el sueño de los injustos
en el infierno del Dante.

Salvador Allende queda
saliendo de la Moneda
con los dos pies por delante.

Ay, pobre doña Lucía,
el domingo que cumplía
ochenta y cuatro, enviudó.

Qué obscenidad, generales
de gala en los funerales,
la puta que los parió.

Iceberg de la memoria,
Neruda, Carmelo Soria,
tú, Letelier, Víctor Jara.

¿A tal verdugo, clemencia?
Lo que dicta mi conciencia
es escupirle en la cara.

Garzón tuvo dos garzones
cuando con nulas opciones
ordenó busca y captura

de luxe pero un calvario
pasó el felón victimario
con su máster en tortura.

Pinochetín, de buen nieto
se pasó, con un panfleto
que ultramilicó su furia.

Por suerte el de Prats, carajo,
redimió, con un gargajo,
tanta muerte, tanta injuria.

Los momios lloran de pena,
los rotos rompen la escena
huérfanos de tanto hermano.

Arde la capilla ardiente
donde, de cuerpo presente,
sigue jodiendo el tirano.



Joaquín Sabina escribió este poema cuando murió el muy hijo de puta de Pinochet.

Gracias, Joaquín, por tanta pluma.

Fuente: www.joaquinsabina.net

1.19.2007

Apuntes marplatenses - Parte 1


La Feliz era una fiesta, o quizás un quilombo de gente que iba y venía de un lado para el otro. Estoy en Mar del Plata, hermosa ciudad balnearia de la Provincia de Buenos Aires, donde un gran optimismo llena el aire mientras no caigan del cielo soretes de punta y las calles no se inunden de repente.

Acusan los diarios que este verano es el más soleado de la década. Pero qué bien che. Los comerciantes aseguran que nunca juntaron tanto dinero. Blumberg no junta ni mil gatos locos para manifestar que nunca la ciudad fue tan insegura, aunque los índices estadísticos revelen lo contrario y marquen los robos de temporada como lo que son: temporarios.

En Mar del Plata viven - durante el año, en estado de normalidad - 300 mil personas, aproximadamente, y lo digo de memoria. Sepan disculpar si la pifio. Pero en este momento, promediando la segunda quincena de enero, dicen los diarios, la cantidad de personas en este pedazo de patria es un millón.

Es rarísimo ver cómo la gente va toda para un mismo lado. En la peatonal San Martín todos van en una dirección o la otra. Las plazas y diagonales que nacen al final de la peatonal no tienen casi gente. ¿Acaso los turistas se quedan en el molde? Nadie pasea más allá de lo que conoce, y pocos conocen algo nuevo.

Los cines de la peatonal están saturados. Los otros, no, y se puede ir a ver cualquier peli sobre la hora sin terminar en la primera fila. Algo parecido ocurre con los teatros. Los teatros del centro están a sala llena, mientras que los teatros under o barriales - con muy buenas propuestas - a veces dan sala para muy poca gente.

La torre del agua mide 70 metros de altura. Hecha de concreto y revestida con piedra Mar del Plata, se le reconoce un estilo Tudor realmente impecable. Destaca en el cielo, hacia la Loma Stella Maris, y de 8 a 14 se puede subir al mirador que la encumbra sin pagar ni un centavo. Lo mejor de todo es que funciona como tanque de agua para las viviendas del centro, y por ese motivo en su interior el aire es fresco, ideal para cuando la ciudad arde. Sin embargo, sólo un puñado de turistas sube a la torre para ver la hermosa ciudad desde el aire.

En el Puerto, se puede visitar el Museo de Submarinos, la Escollera Sur, la reserva de Lobos, se puede comer pescado y mariscos frescos en la carpa de la Fiesta Nacional de los Pescadores, abierta hasta el 28 de febrero, y muchas cosas más. Sin embargo, la gente se acumula (porque no se reúne, ni de junta: se estanca) en el Centro, en la Rambla del Casino, en La Perla.

Las playas Varese, Chica y Grande están en estado óptimo para meterse al mar, nadar, bucear, subirse a una banana o tirarse al sol. Hay gente, bastante más que en otros balnearios, okay. Pero se puede estar lo más bien, como dicen en casa. Sin embargo, miles y miles de turistas se suben al auto para ir a las playas del complejo Punta Mogotes o del Faro. Miles de personas estancadas en la avenida doble que va para ese lado. Miles y miles de autos que de un lado para el otro se estancan como en Buenos Aires. Los colectivos colapsan y la gente espera por horas en esos balnearios lejanos de sus departamentos mientras el sol baja y el frío comienza a acechar. Los que hacen a tiempo de tomar el bondi, viajan cual ganado o peor. ¿Por qué la gente no alquila vivienda cerca de la playa, y chau?

No: en Mar del Plata todos se meten de nariz en el Centro. Todos quieren "el pleno Centro", como si aquello los salvara de alguna catástrofe. Están allí todos juntos cuando la luz se corta, cuando el agua colapsa y no salen más que gotas de la canilla, cuando el cielo colapsa y no dan abasto las bocas de tormenta.

Mar del Plata es hermosa, aunque los turistas no se enteran. Se mueven cual ganado de un lado al otro. Los hoteles y departamentos del trocen no dan más. En los barrios, muy bien conectados con otras líneas de colectivos que por momentos van vacías, los precios son más bajos y hay vacantes para los veraneantes.

Pero todos al centro. Todos ahí, tratando de nuclearse en una masa uniforme que hace cola para comer en un solo restaurant, todos en uno. Claro que no es uno, pero son los mismos cien restaurantes cuando la ciudad tiene miles. A cinco cuadras del centro alcanza con entrar al salón y sentarse. Después no se quejen si la Feliz les mostró su cara ruda. Es una gran ciudad, no te quedes parado en la puerta.