6.29.2006

La ruta de las ratas

Habiendo terminado la op. cit. de James Cain, y sin encontrarme en la esquina del sueño, manotié de mi mesa de luz otro libro. A mis manos cayó "La conexión alemana: lavado de dinero nazi en la Argentina", de la periodista germana Gaby Weber.


El libro es, desde el vamos, una continuación o casi un apéndice de la investigación que esta periodista llegó valientemente adelante, para demostrar que la Mercedes-Benz en la Argentina fue una de las principales responsables de la desaparición y muerte de sus trabajadores y de la expropiación de sus hijos.

Además, Weber realizó un documental, llamado Milagros no hay, que relata cómo la Mercedes Benz Argentina secuestró a sus trabajadores luego de una huelga del SMATA.
El libro, si bien no pasé de su primer capítulo, está bien escrito y mejor investigado, aunque no termina de definir el tema puntual de la investigación, como sí lo hiciera Jorge Camarasa con su Puerto Seguro.

6.28.2006

De piñas y pungas - Dos libros dos al buche

Lamento reconocer que tengo una enfermedad por comprar, pero me pone contento que sea comprar libros.

Ayer, leyendo la biografía de Humprey Bogart, me llamó la atención el título en español de su última película. Más dura será la caída, del inglés The harder they fall, es la historia de un periodista de boxeo que retrata el complicado mundo de las piñas. Según críticos que han leído la novela original que da lugar al guión, podría ser la historia de Budd Schulberg, el autor. Budd es también autor de la novela inspirada en la vida de Scott Fitzgerald, El Desencantado. Muchos hablaban de este autor como uno de los más afilados y lo ponían en la línea de Chandler. Supuse que valdría la pena buscarlo.

En la librería Norte me lo consiguen, y ya lo dejé pago. Me dijeron que, por ser una oferta, cuesta 30 pesos en lugar de los 109 que reclama la editorial española que tiene los derechos. Cosas del mercado literario argentino post devaluación.
Así que lo espero con ansias.

Por otra parte, caminaba por la calle Junín y me detuve a presenciar la nueva vidriera de la librería Romano, que luego de vagar entre Lavalle y Ayacucho se mudó - al parecer definitivamente - a la calle Junín y Sarmiento.

En su vidriera - caray! - un libro de memorias policiales escrito nada más y nada menos que por el maestro Fray Mocho, gran valor de las letras lunfardas. "Memorias de un vigilante" estaba medio derruído, pero me importó 3 (tres) carajos. $4 es lo que vale. Vale, valía y voló, voló, cual palomita en la tormenta.

6.27.2006

Cambio antibióticos por novelas policiales

Espero que el médico no enfurezca si lee esto, pero ayer gasté en dos novelas policiales un dinero que tenía reservado para remedios. Pero no me arrepiento; sé que no he perdido en mi elección.

Claro que estos libros no son títulos menores. El primero es El cartero llama dos veces, de James Cain, novela breve pero fuerte que fue llevada al cine en dos ocaciones: en 1946, con Lara Turner en el papel de Cora, y en 1981, con el implacable Jack Nicholson en el papel de Frank.
El segundo libro es el primero que publicó Raymond Chandler, primer profeta de la religión del policial negro. En palabras de Paco Ignacio Taibo II en una entrevista que dio a Ana Salgado para el Abc Cultural, en 2000: "Una novela negra es aquella que tiene en su corazón un hecho criminal y que genera una investigación. Lo que ocurre es que una buena novela negra investiga algo más que quién mató o quién cometió el delito, investiga a la sociedad en la que los hechos se producen. Empieza contando un crimen, y termina contando cómo es esa sociedad".

El sueño eterno, aunque la traducción del original The big sleep no resulta demasiado fiel, es todo un hito del género, pues en él nace el gran Phillip Marlowe, que luego de muchas aventuras a 25 dólares la hora, moriría en la máquina de escribir del gran Osvaldo Soriano.

Me quedaré, entonces, leyendo estos libros que me ponen muy contento. Quedaré, quizás, como el maestro Joaquín en uno de sus sonetos:

"Pegado al transistor, no sea que radie

la guerra de los mundos y el cartero

llame dos veces y no le habra nadie."

6.21.2006

Misterioso pelado maléfico

Es domingo a la noche, y el pelado trabaja. Hace un frío de perros, y el palado se esconde en el sótano de la Biblioteca Nacional para analizar planos, hacer bocetos y escribir notas en un cuaderno que, al dejar el edificio, esconderá entre sus ropas sospechoso.
Voy a decir lo que pienso, para eso publico un blog, no?
Creo que el pelado, ahí metido en esa vizcachera de concreto, está planeando el fin del mundo. Sí, como Pinky. Es más: no será Pinky devenido en pelado miserable? No lo sé, pero mientras lo observo (¿sabe que estoy allí, con mi cámara, aterrado?) no paro de pensar que si alguien está metido en el sótano de la Biblioteca Nacional un frío domingo a la noche, seguro que algo malo está planeando.

Posibles planes maléficos y también malignos del Pelado:

1. Intoxicación masiva del agua corriente de Buenos Aires con Fernet Ottone: el pelado tiraría residuos tóxicos y/o agentes químicos letales, como el Anthrax y el Fernet Ottone, en las tomas de agua que Aguas Argentinas tiene instaladas en medio del Río de la Plata. Si bien es difícil calcular los efectos del Anthrax esparcido por las canillas a la población, sí se puede predecir qué haría una cantidad considerable de Ottone entre los porteños. Antes que nada, las canillas empezarían a desintegrarse. Luego los tubos digestivos de quienes tomen agua de la canilla y los dientes de quienes no se los laven con agua mineral. Quienes se laven la cabeza en el labatorio de la cocina no sobrevivirán el enjuague. Quienes jueguen al carnaval con pomos y pistolas de agua serán condenados por portación de agentes químicos nocivos.

2.Robo masivo de identidades: el Pelado asassino pondría sus roñosas manos sobre la base de datos de hinchas de Boca. Luego reproduciría documentos de identidad usando la foto de los archivos del club, y se pasearía por la calle usando un gorrito azul y amarillo, diciendo "soy Juan Perez" o "José Ordóñez", etc. Cerraría todo comentario al grito de "Dale Bo". Sus falsas identidades serían imposibles de probar de esa forma.

3. Asesinato en masa de giles: el Pelado estaría planeado la forma de emitir el último hit de la banda Supermerk-2 , llamado "Dejame pasar o te bajo", y que ha producido muerte cerebral apenas pasada la intro. Haría sonar una gran cantidad de celulares, y cunado sus dueños atiendan se detendrán a escuchar sin entender que pasa. Caerían descerebrados en menos de 30 segundos.

4.Producirle la calvicie a todos los varones de la ciudad: el Pelado, completamente resentido de su condición, haría llover un compuesto similar al Minoxidil, pero de propiedades inversas, que dejaría pelados a todos los hombres en cuestión de horas. Hordas de dolapes lucharían por un poco de compañía de mujeres que, completamente desalentadas por la falta de variedad entre las cabelleras posibles, se juntarían entre ellas disparando la cantidad de lesbianas en la ciudad. El pelado, por fin, podría ser un dios de la comunidad gay. Pelado picarón.

Siempre estuvo cerca




Las chicas de Rosario viven preocupadas.

Se acoquetan, se embadurnan, se colorean, y todo para que nadie se entere que aquella máxima...

Las petisas culonas lo mueven de tal manera que resulte menos cuadrado al ojo humano, para que un mirón distraído confunda aquel paquete de yerba con un duraznito recién cortado de la planta.

Las flacas larguiruchas rellenan el corpiño con lo que pueden, y sacan pecho como el Juampi Sorín bajando a tierra un pase de media cancha. Algunas, incluso, engañan durante años a sus pretendientes, que caminan airosos por la peatonal Córdoba creyendo que sus futuras esposas realmente tienen 90 y pico bajo el sweater.

Las gorditas... qué decir de las gorditas! Antes que nada, han quedado en esa forma por darle sin asco a los Carlitos, maravillosa versión del sángüich tostado. Ellas son muchas y copan la ciudad, y son atrevidas, tanto que escandalizan al varón desprevenido mostrando pechuga fláxida, llueva, truene o relampaguée. Las gorditas son lanzadas, piolas, simpáticas. Prefieren los asados a la orilla del río y las pastas de la nona a salir a trotas mirando el Paraná.

Sin embargo, hay que entenderlas. Todas tienen un gran peso en las espaldas. Cada visitante las mira con ojos redondos, buscando entre su ordinaria existencia la belleza de varias sirenas juntas. Los porteños que andan de paso las increpan con la mirada, buscando una justificación para todas las veces que olleron decir que ellas eran las más lindas del mundo, y sin embargo...

Cada tanto la regla falla, y un brutal minón deja a los huevones paralizados. Pero eso ocurre con la misma frecuencia que en Buenos Aires, o Córdoba (capiiital), o Mendoza. Pero es uno, y entre el minón - que parece de fantasía - y las hordas de feúchas preocupadas, existe el ancho del río de diferencia. Y entre la diferencia no se ven, tampoco, muchachas medianamente lindas, esas que creemos bonitas a su manera, distintas pero parecidas, y que - optimistas - creemos que podemos encarar con suerte.

Oh, no. No son las rosarinas todo eso que decían. O será que todas las rosarinas sirenescas caminan por la Avenida Santa Fe de Buenos Aires (ahí sí que se oye el canto...), y se han mimetizado con las bellas porteñas, mientras nosotros pensamos "Pucha, qué minas que hay en este pueblo".