
Acaban de declarar feriado el 24 de marzo, lo que me hace pensar en muchas cosas. Antes que nada, en cómo haríamos si a cada fecha trágica donde murió gente por cuestiones políticas le damos un feriado. Deberían ser feriado el 19 y 20 de diciembre. El 10 de junio, por los fusilamientos de José León Suárez. Algún día simbólico de mayo por los muertos del Cordobazo que no sea el mismo que el Día del Trabajador. Por su parte, debería contarsele a la gente que el 1ro de mayo también es el Día de la Constitución Nacional, y debería ser recordado también por la masacre de Plaza Lorea llevada a cabo por Ramón Falcón ese mismo día del año 1909. En la tradición de la lucha obrera este día es el "Chicago" Argentino. Al caso, también habría que dar un feriado por los muertos en los enfrentamientos militares entre azules y colorados de 1962, por la masacre de Ezeiza, por la Masacre de Avellaneda (26 de junio), por los muertos en los enfrentamientos carapintadas, y así... Si bien el Golpe, EL golpe, debe ser recordado como la máxima expresión de las técnicas de represión que el pueblo, por débil, le ha permitido a los poderes militares e institucionales, también debería ser una jornada de máxima reflexión para toda la sociedad, sobre todo para quienes vivieron esa época siendo adultos y para los jóvenes que recién ahora asoman los ojos a los manuales de historia del secundario. Si por cada fecha trágica para el pueblo argentino hay que "decretar" un feriado, habría que laburar la mitad de los días del año.
El pueblo argentino ahora será el único pueblo que conmemorará de la misma forma (yendo a Mar del Plata o a Colonia, saliendo a bailar un día de semana, haciendo un sánguche de días laborales) el día en que se declaró independiente de toda dominación extrangera y el día en que cayó en manos de la dominación local.
Claro, para un gobierno peronista es más fácil darle un honomástico a los asesinos que un poco de atención a cada uno de los héroes anónimos.
Falta que Kirchner declare feriado el día en que Julio Argentino Roca marchó por la diagonal homónima llevando como trofeos a los indios muertos que había hecho marchar encadenados desde Santa Cruz, y mande pintar su monumento de amarillo, "para no olvidar".
¿Por qué no le cambian el nombre a la Avenida Roca y le ponen Pueblos Originarios?
¿Por qué no demuelen la quinta de Massera y en ese lugar levantan el Panteón de los Cobardes, y llevan allí los monumentos de Roca, de Falcón, de Justo, de Uriburu, de Onganía, de Lanusse, de Aramburu, de Levingston, de Videla, Massera, Viola, del hijo de puta de Alvear, etc, etc, etc...?
A los asesinos, ni una lágrima más. Condena social, y escombros de cada monumento y placa que los recuerdan.
A los héroes anónimos, revaloración. Un gran monumento a los caídos en la lucha por una vida digna, y en la Plaza Lórea o en la de Mayo. Es justo y necesario.


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