
Cometió t odos los delitos imaginables: robó, comercializó estupefacientes y se dedicó a las apuestas clandestinas. Después, se rehabilitó en un templo budista y aprendió kung fu .
El actor Jackie Chan, una de las estrellas del cine chino de artes marciales, confesó en un programa de televisión su paso por la delincuencia y el tráfico de drogas.
Los padres de Chan, sumidos en la pobreza y viudos después de la Segunda Guerra Mundial y la guerra civil china, se enamoraron después de que su padre, agente de aduanas, detuviera a su madre que tenía que ganarse la vida traficando con opio.
Como la mujer llevaba consigo a dos niñas, el hombre se apiadó y la dejó escapar. Al tiempo volvieron a encontrarse, se enamoraron, nació Chan y seis años después huyeron a Australia para tratar de ganar dinero, según contó el actor.
En ese entonces, Chan pasó varias temporadas lejos de sus padres, en las que adquirió malos hábitos, como pelearse, vender drogas y robar.
Después de eso, Chan viajó a la Argentina, donde recaló en distintos supermercados de la comunidad hasta que terminó parando con los "yakuzas" de Parque Rivadavia que, "aunque de ascendencia japonesa y/o coreana, sabían plantarse en las peleas con los skinheads", dijo.
Muchos rockers del ambiente porteño lo recuerdan por cumplir roles de "plomo" en recitales de Parraleños, aunque según dijo Chan, "de día preparaba arroz en una rotisería, y de noche seguía parando con los yakuzas, vendiendo milonga y toda la pelota".
"Extraño mucho los choripanes y el fútbol. Yo era de All Boys, pero la barra brava se comía un poco los mocos. Cuando me cansé de enfrentarme yo sólo contra los pibes de Chicago, dije "Para qué me peleo sólo, para que me caguen a palos? Para eso me voy a Hollywood, ahora que Jean Claude Van Dame se confesó puto y Schawtzzenegger se puso viejo y facho". Ahora nado en guita. Ya no vendo palanca ni como travestis de Flores."


No hay comentarios.:
Publicar un comentario