5.16.2007

Asesinado un vendedor de Hecho en Buenos Aires

ASESINATO POR GATILLO FÁCIL DE UN VENDEDOR DE HECHO EN BUENOS AIRES

"Hace veinte años vivías atrapado en el gris,
otro tiempo, otro color,
y te esperaban impacientes en casa,
te habían cogido y nadie sabía si vendrías hoy.

El tiempo ha pasado, las cosas han cambiado,
quizás se respira mejor,
pero corremos delante de los mismos,
y es que pasado el tiempo hay quién no envejeció.

Y es que vivimos atrapados en azul,
atrapados en azul,
atrapados en azul,
ellos me protegen de ti, ¿de ellos quién me va a proteger?"

Ismael Serrano - Atrapados en azul


A Eduardo Córdoba, conocido por todos como "El Chasqui", lo mataron porque sí. Lo mataron porque les dio la gana, a pesar de que no hubiera en él ninguna amenaza hacia nadie. Lo mataron de dos disparos a quemarropa, por la espalda. Valentía y honor policial, le dicen ellos.

El Chasqui era un muchacho de 31 años, de origen humilde y tradición indígena. Participaba en movimientos culturales de su colectividad y formaba parte de una banda de música de sicuris. Se ganaba el mango vendiendo con una sonrisa la revista Hecho en Buenos Aires, y era querido y respetado por todos los miembros de esa publicación.

El domingo 22 de abril a las 02:30, en la esquina de San Pedrito y Eva Perón, Eduardo y un amigo suyo abordaron un colectivo de la línea 76. A poco de subirse, el Chasqui tuvo una pelea con el colectivero, como todo el mundo, alguna vez, ha tenido. El colectivero clavó los frenos de aire del pesado bondi y el Chasqui y su compañero cayeron hacia adelante, barridos por la inercia. El Chasqui se calentó, quiso pegarle al colectivero, empezaron las puteadas.

El amigo de Eduardo trató de separarlos. Pedía al colectivero que le abriera las puertas, para bajarse los dos y terminar ahí la discusión. El colectivero no sólo no abrió las puertas, sino que las trabó y se dirigió a toda velocidad y en contramano a la esquina de Pedernera y Ramírez. En esa esquina funciona la 36ta.

El colectivo irrumpió en la comisaría tocando bocina, llamando la atención. Al verse rodeado de policías y armas, el amigo de Eduardo se desesperó y saltó por la ventana. Un colchón de borceguíes y machetes amortiguaron su caída. Chasqui seguía a bordo, encerrado, sin poder bajarse. "A este también haganlo mierda, es una bosta", ordenó el colectivero. Un Sub Inspector subió al colectivo. En lugar de meter 80 centavos en la ranura, optó por dos cobardes plomazos al cuerpo de Chasqui, que indefenso sólo atinó a darse vuelta. Lo fusiló, según determinó el médico forense que le hizo la autopsia. La bala entró por la espalda y salió por el pecho. Honor policial.

Luego vendría lo que siempre viene. Los papeles serían dibujados. El acta de defunción sería falsificada, lo mismo que la mayor parte de la versión dada por los oficiales. Un supuesto enfrentamiento armado habría sido el motivo para que Eduardo Córdoba, un laburante que todos los días ofrecía la revista Hecho en Buenos Aires con esperanzas de salir adelante, se convierta en un "occiso". No sólo el Chasqui no estaba armado, sino que no hay disparos, no hay arma, no hay humo ni olor a pólvora. Hay una vieja costumbre policial de plantar, obedeciendo al mandato policial argentino: "Plantar un arma, matar a un pobre, quemar un libro".

El Chasqui jamás hubiera robado. No sólo no tenía ningún tipo de antecedentes policiales, sino que vendía Hecho en Buenos Aires para mantenerse y a su familia. Una pelea desafortunada, como ocurren a diario y a mucha gente, fue motivo de su muerte. Un colectivero desalmado, su entregador. Un cobarde fascista y asesino, su ejecutor.

El Sub Inspector que mató al Chasqui por la espalda está detenido... en la comisaría 36ta. No es difícil imaginarlo viendo televisión, comiendo pizza, hablando por teléfono, recibiendo la visita de unas putas. La familia de Chasqui está echando mano a cada recurso disponible para que el caso se dé a conocer y los responsables, tanto el ejecutor como los cómplices, vayan presos tal y como lo dice la Ley. El colectivero sigue al volante de alguna de las 44 unidades de la línea 76, que va de Pompeya a Saavedra, y que pertenece a la empresa DOTA S.A., la cual niega conocimiento del hecho.

Todos los que quieran reenviar este email sean bienvenidos. Todos los que quieran entrevistar a familiares y amigos de Chasqui, contáctenlos por medio de su web.

Luchemos para que terminen de una vez por todas los casos de gatillo fácil, causa de muerte de 15 personas por mes en promedio, casi 200 por año, más de 600 muertos en este gobierno que tanto lucha por los derechos humanos... de otra época.

¿De qué le sirve al pueblo que el Presidente luche por la nulidad de los indultos a gente como Videla, que en la mayoría de los casos ya tienen prisión domiciliaria por otras causas como las de robo de hijos ajenos?

¿No sería mejor que saque del Ministerio del Interior y la Jefatura de Gabinete a los bigotudos fascistas de los Fernandez, dos personajes nefastos de la política, que no dudarán en tomar el poder si a Kirchner le pasa algo?

¿Por qué no se investiga la muerte de opositores en el Partido de Merlo, donde cualquier opositor es apretado o asesinado por las fuerzas de choque de Raúl Otacehé?

¿Sabían que en Merlo son tantos los muertos por gatillo fácil y motivos políticos que se ha formado un grupo de madres, como si fueran Madres de Plaza de Mayo del año 2007?

Otacehé es peronista, y en los 70s formaba parte del CNU, Comando Nacionalista Universitario, en la órbita de la Triple A.

El pacto político se perpetúa aunque cambien los presidentes, los sindicatos piden que no se joda con Perón y el radicalismo mira para otro lado con tal de que nadie recuerde el pacto de no agresión hecho entonces con el peronismo.

La Policía Federal está llena de asesinos de entonces que no sólo siguen en función como si nada, sino que hacen escuela.

¿No sería hora de que se cambien los planes de estudios de policías y militares, de que los apremios ilegales sean motivo para desvincular de por vida a una persona de toda fuerza de seguridad estatales, provinciales o privadas?

El genocidio de la dictadura sigue bajo otras formas. El fascismo policial es la causa de muerte por gatillo fácil de mucha gente inocente, en su mayoría gente pobre. Los vuelos de la muerte y las fosas comunes del ayer, hoy son fusilamientos por la espalda en cualquier esquina oscura del conurbano.
Vínculo
Más información: www.chasqui.org.ar

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